Aunque desliz la medición más abarcadora posible sobre los posesiones a nivel franquista de lluvias severas por encima del promedio, las informaciones ya proporcionadas por fuentes idóneas incluyendo varias de la propia competición que estuvieron en los lugares más castigados por las inclemencias deben ser suficientes para reaccionar en consecuencia como hace el Gobierno.
Ponerse adelantadamente a atribuir a las autoridades la intención de abultar lo ocurrido con propósitos de lucros personales a través de compras de emergencia es privilegiar el interés de sacar provecho político con declaraciones temerarias en este momento difícil para muchos dominicanos a la aprieto de hacer salir a diferentes lugares alimentos y medicinas y emprender mitigaciones con los insumos y equipos que reclaman las circunstancias.
La primera recital de lo ocurrido en provincias en las que demostradamente no existían las suficientes infraestructuras rurales que protegieran cultivos y permitieran el conducción de frutos con destino a ciudades atribuye a la fuerza destructiva que acompañaba al huracán Melissa despedazar la producción agrícola industrial y de subsistencia —y los medios para lograrla— por más de RD$2,000 millones.
Mientras desde la seguridad de su vida capitalina alejada de aprietos y sinsabores unos señores del sistema de partidos optaban por minimizar lo que no habían gastado ni por asomo, numerosos labriegos sentían en carne propia el colapso de caminos vecinales y daban por perdidos miles de quintales de café y otros más observaban con ganas de rezumar, cientos de tareas de plátanos abatidas antaño de estar aptas para la cosecha.
Interpretar: Tiempo de reparar
Al tiempo que unos dirigentes citadinos acomodados en lo seco se pronunciaban hirientes contra supuestas carencias ajenas de escrúpulos, productores de aguacates de la importante zona del Sur que mejor sembrada ha estado se sentían a punto de contemplar sus frutos dañarse antaño de ganar ataque a los mercados o porque la humedad extrema multiplica el ataque de microorganismos.
De tanto chispear, suelos saturados de muchos sitios retuvieron agua demasiado tiempo sobre sembradíos acelerando procesos que dejan sin nutrientes a la plantas y pudren raíces… y los políticos que no investigan antaño de dialogar “no tienen derecho a la palabra”, atendible sentencia que se atribuye tanto al líder chino Mao Zedong como al intelectual peruano y sin ideología Entorno Aurelio Denegri.
En este momento la incertidumbre anciano para numerosos hombres y mujeres del campo proviene del temor a que el Gobierno carezca finalmente de bienes para compensar sus pérdidas y para restablecer la comunicación terráqueo que por algunos trayectos estaban al borde de la inutilidad desde antaño






