Punta Cana. Los retos para reciclar turbinas eólicas han inspirado a un categoría de diseñadores holandeses a darles un nuevo uso: transformarlas en minicasas sostenibles.
La iniciativa, impulsada por la empresa Blade-Made, rebusca convertir componentes difíciles de reutilizar en viviendas funcionales y modernas.
El plan, denominado Nestle, un diversión de palabras relacionado con la “guagua” o nacelle de los aerogeneradores, ofrece espacios habitables de 35 metros cuadrados diseñados con un estilo cálido y minimalista.
Estas cápsulas cuentan con dos habitaciones y un interior revestido en madera del boreal de Europa, lo que aporta un medio ambiente receptivo y refulgente.
Blade-Made ya ha antagónico aplicaciones previas para las piezas de aerogeneradores fuera de servicio, convirtiéndolas en bancos, áreas de diversión o barreras viales.
Sin requisa, con las viviendas Nestle la puesta es más ambiciosa: dar forma a un maniquí habitacional compacto, asequible y con potencial de movilidad, del tamaño de una caravana.
Aunque su objetivo auténtico es destacar la viabilidad del suprarreciclaje como alternativa a la incineración o el vertedero, la empresa ha recibido ya 10 pedidos confirmados, tras la certificación oficial de las autoridades neerlandesas según los códigos de construcción del país.
“Todo lo que vemos en el entorno construido tiene un fin de vida”, explicó Jos de Krieger, componente de Blade-Made.
“Necesitamos soluciones que vayan más allá de los residuos y que otorguen un valencia positivo a los materiales desechados”.
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