Los Ángeles (EFE).- El trágico tiroteo en una escuela católica en Minneapolis, que dejó dos niños muertos y 17 heridosha sido objeto de una masiva de desinformación centrada en la identidad de índole del tirador bajo una novelística que está impulsando ataques contra la comunidad transgéneroincluidos por parte de miembros de la Delegación Trump.
Pese a que varias informaciones apuntan a que el atacante se identificó como «trans» en el pasado, la incidencia de este tipo de personas como autores de tiroteos es mínima en las estadísticas y está por debajo de su peso en el resto de la población.
La osadía de conducir del atacante, Robin Westman, figura como una mujer que nació el 17 de junio de 2002, según la información a la que tuvo entrada ABC News.
Cambio de nombre permitido por tribunal
Un tribunal del distrito de Minnesota aprobó en 2020 una solicitud de cambio de nombre de Robert a Robin Westman a petición de la matriz del autor del crimen, quien declaró que su hijo, entonces beocio de antigüedad, «se identifica como mujer», según figura en los documentos judiciales.
Sin secuestro, en un diario que compartió en YouTube antiguamente de la matanza, Westman parecía sentir de su cambio, que no está confirmado que incluyera terapias hormonales o de cambio de sexo.
“Solo conservo (el pelo grande) porque es prácticamente mi zaguero vestigio de ser trans. Estoy cansado de ser trans, ojalá nunca me hubiera lavado el cerebro”escribió, según una traducción a la que ha tenido entrada The New York Post.
“No quiero vestirme de pupila todo el tiempo, pero supongo que a veces me gusta mucho. Sé que no soy mujer, pero definitivamente no me siento hombre”, agrega el texto.
Los escritos del tirador igualmente revelan sus violentas fantasías sobre matar niños, incluyendo su deseo de ser el «monstruo aterrador que domina a esos niños indefensos».
La identidad de Westman ha sido utilizada entre algunos miembros de la Delegación Trump y en perfiles conservadores en redes sociales para promover una novelística de desinformación basada en la infundada premisa de que las personas trans son violentas.
Las autoridades continúan con las investigaciones
Aunque no existe una correlación entre los tiroteos masivos y las personas trans, según datos de los tiroteos de los últimos diez abriles, la secretaria de Seguridad Franquista de EE.UU., Kristi Noem, se refirió al tirador de Minneapolis como un «monstruo transgénero y trastornado».
En este contexto, el secretario de Sanidad y Servicio Humanos, Robert F. Kennedy Jr., anunció una investigación para conocer si ciertos fármacos psiquiátricos, como los antidepresivos, contribuyen a la violencia, incluyendo los tiroteos masivos.
Además la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, insistió este jueves en que se están investigando «todos los medios» relacionados con el tiroteo, incluyendo la identidad de índole de Westman.
No obstante, EE.UU. tiene el anciano índice de tenencia de armas per cápita del mundo y regulaciones que facilitan la transacción de armas con sencillas revisiones de circunstancias criminales y psicológicos en la mayoría de estados, poco que se apuntó durante abriles por los expertos como la principal causa de los tiroteos masivos que se dan en el país, más de 280 solo en lo que va de año.
Por su parte, el corregidor de Minneapolis, Jacob Frey, ha denunciado estos intentos de usar la tragedia para «satanizar a la comunidad trans» e insistió en que el foco debe permanecer en las víctimas y en la carencia de atracar las raíces de la violencia.






