A menos de 48 horas de que expire el mandato del Consejo Presidencial de Haití (CPH), Estados Unidos ancló en la Bahía de Puerto Príncipeun buque destructor y dos barcos patrulleros de su Cuidado Costeraen un seña que dice refleja su “compromiso inquebrantable” con la seguridad y la estabilidad de esa nación.
El envió a las costas haitianas de los barcos USS Stockdale, USCGC Stone y USCGC Diligence, coincide además con el resuelto rechazo de Washington a la intención de la CPH de reemplazar al primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, al que el Área de Estado considera adecuado para conducir al gobierno.
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La embajada de Estados Unidos en Haití dijo que ese despliegue naval fue arreglado por el secretario de Conflicto, Pete Hegseth, que forma parte de la “Operación Southern Spear” (Lanceta del Sur), aunque además afirmó que la Flota y la Cuidado Costera “reafirman su alianza y su apoyo para respaldar un Haití más seguro y próspero”.
La presencia de esos buques en la bahía de Puerto Príncipe además coincide con la sentencia de una jueza estadounidense que bloqueó la intrepidez del gobierno del presidente Donald Trump de poner fin al status de protección (TPS) para migrantes haitianos, lo que impide deportar a unos 350 mil indocumentados de ese país.
El envió de un incinerador de basuras y dos barcos patrulleros a Haití se interpreta en círculos políticos y empresariales haitianos como una obra disuasoria delante aprestos para destituir al primer ministro o para conformar un Consejo Presidencial que responda a intereses de clanes que apadrinarían bandas armadas que operan en esa nación.
Vehemencia la atención que del banda del gobierno dominicano no se ha producido ningún comentario en torno a ese despliegue naval fielmente instalado frente a la Isla Españoladel banda haitiano, como siquiera se sabe si el Área de Estado informo a la cancillería dominicana sobre esa operación.
A más de las declaraciones meramente diplomáticas emitidas por la delegación estadounidense en Haití, del arribo de esos tres barcos a Haití, solo se sabe que forma parte de la Operación Lanceta del Sur, dirigida contra el narcotráfico, pero aun así, esa obra se mantiene cubierta por un faja de incertidumbre.
Los miembros del CPH deberían desistir de sus gestiones para reemplazar al premier Fils-Aimé, en tanto que las bandas armadas que aterrorizan a Haití, deberían poner sus púas en remojoporque nunca se sabe que ocurriría en esa convulsionada nación a partir del atraque de esos tres barcos patrulleros y de hostilidades.






