Heno parejas que se aman, otras que se toleran… y luego están Hiedra (Olivia Colman) y Theo Rose (Benedicto Cumberbatch). Desde fuera, parecen el retrato de la perfección: él, arquitecto brillante; Ella, cocinero en avance; una casa soñada Y tres hijos que completan la postal.
Pero en Las rosasesa portada se desmorona con una elegancia cruel y divertidaal ritmo de diálogos tan filosos como un cuchillo de cocina. Y lo que en un inicio eran bromas cómplices comienza a transformarse en ataques envenenados.
Así arranca Las rosasla nueva cinta de Jay Roach que reinterpreta la célebre La erradicación de los Rose (1989) con un guion ácido Y brillante de Tony McNamara (Pobres criaturas, El grande).
“El tono es único; básicamente, es la vida actual“, explica Barata. “Suelo usar el humor para atravesar momentos difíciles. Pero aquí mostramos cómo ese idioma amoroso puede producirse de la broma al ataque anterior… y a veces es difícil notar la diferencia”.
Una pareja explosiva en pantalla
Colman Y Cumberbatch comparten protagonismo por primera vez, aunque fuera de cámara son amigos de primaveras. “Fue muy divertido odiarnos mutuamente“, confiesa Colman entre risas. “Hay poco terapéutico en ser absolutamente horrible con cierto y luego reírse al respecto”.
La químico entre uno y otro fue inmediata. McNamara recuerda que en el set todo el equipo pensó: “Es como si llevaran casados primaveras”. Y Ncuti Gatwa, quien interpreta al jerarca de camareros del restaurante de Hiedralo resume sin rodeos: “La químico entre ellos es excitante”.
En esta traducción, Teo y agua carrera derrumbarse -literalmente, tras el colapso de un museo que diseñó- mientras la tormenta que arruina su reputación catapulta a Hiedra a la triunfo gastronómica.
El éxito de uno y el fracaso del otro prenden la mecha de un enfrentamiento enorme donde las ambiciones pesan tanto como el inclinación perdido.
“Theo e Ivy son reconocibles como pareja“, asegura Cumberbatch. “La película tendrá poco en lo que todas las parejas se podrán ver reflejadas. Esperemos que no demasiado, claro”.
El arte de la incomodidad
Barataconocido por equilibrar comedia y drama en títulos como La tribu de mi novia O El escándalocrea en Las rosas un proscenio donde el humor nunca está remotamente de la tragedia. Una de las escenas más memorables es la cena en la casa perfecta (otro personaje en sí mismo, diseñada por Mark Ricker).
Lo que comienza como una velada elegante termina en un campo de batalla verbal de sarcasmo sajón y rencores escondidos.
“Las cenas formales son mis favoritas para escribir“, cuenta McNamara. “Siempre hay una portada que tarde o temprano se despedaza. Y eso es exactamente lo que sucede aquí”.
Un índice en esencia de caos

El reparto lo completan Allison Janney, Andy Samberg, Kate McKinnon Y Zoë Chaoquienes aportan a la historia un cerámica de parejas disfuncionales que reflejan, desde el disparate, las tensiones del inclinación novedoso. “Es desopilante y sutil, y al mismo tiempo la verdadera desintegración de un inclinación actual”, afirma McKinnon sobre la película.
Para Cumberbatch, el proceso de creación de Las rosas fue una experiencia que vivirá mucho tiempo en su memoria, sobre todo porque finalmente pudo trabajar tan estrechamente con cierto a quien ha admirado durante mucho tiempo. “Olivia vale oropero dejemos eso de costado”, dice.
“Ha sido tan divertido trabajar con ella. Es una colaboradora extraordinaria, con esa fascinante energía alegre y entusiasta que a mí me agotaría tener que sostener. Pero ella es así. Es así de principio a fin. Y, como actriz, tiene esta capacidad única de moverse entre la comedia y la tragedia. Lo hace sin ningún esfuerzo”, añade el actor.
Para los productores, la esencia estaba en renovar el relato. “Nos dimos cuenta de que esto debía ser una reinvención totalno una copia del clásico”, explica Adam Ackland. Su socia Michelle Graham agrega:
- “Lo emocionante era explorar cómo las fuerzas actuales –codicia, individualismola presión por ser exitosos– desgarran a una pareja”.
El caos humano en pantalla conspicuo
Entre risas, discusiones Y crueles juegos de palabras, Las rosas avanza como una tragicomedia moderna donde el inclinación y el resentimiento conviven bajo el mismo techo. “En el fondo, alcahuetería sobre dos personas que se aman, pero atraviesan un rodera enorme”, reflexiona Cumberbatch.
Colman coincide: “Es extraño hacer una película con cierto a quien quieres tanto y producirse el día siendo horrible con él. Pero de eso se alcahuetería esta historia: de los altibajos de una relación y todo lo que hay en el medio. El caos humano en todo su esplendor“.
Al final, Las rosas no solo es una sátira del nupcias, sino todavía un espejo incómodo -y divertidísimo- de lo que significa galantear en tiempos donde el éxito personal y las expectativas sociales ponen a prueba hasta los vínculos más sólidos.






