“¡Ayuda!” es una película que supone, dicho sea de paso, el retorno de Sam Raimi a la zona de confort del terror, como es habitual en gran parte de las cintas de su filmografía. Funciona como una comedia negra de terror, que goza de un comienzo atrapante con la química entre Rachel McAdams y Dylan O’Brien, pero luego pasa a un zona regular que no se salva de frecuentar lugares comunes en su asunto sangriento sobre supervivencia y empoderamiento femíneo.
La trama sigue a Linda Liddle, una empleada competente del Área de Planificación y Organización de una empresa que, luego de ganarse un medra en su empleo y de ser maltratada en la oficina por su dirigente sexista llamado Bradley Preston, sobrevive a un contratiempo de avión que la deja varada en una isla remota del archipiélago tailandés, donde pone a prueba sus habilidades de supervivencia para mantenerse con vida y debe litigar, adicionalmente, con la presencia del insoportable Bradley, que todavía consigue sobrevivir con su ayuda.
En términos generales, esta novelística tiene un principio poco innovador cuando se arregla sobre las fórmulas del terror psicológico y la comedia negra características de Raimi, donde unos personajes permanecen atrapados en un extensión peligroso que los conduce a la autodestrucción.
El problema, no obstante, es que el guion atropella el crecimiento de los personajes al mantenerlos colocados, a menudo, en una serie de situaciones rutinarias que no se desprende de los giros facilones ni de las conversaciones banales que tratan de impulsar la superficie del conflicto desembocado sobre un enfrentamiento psicológico y físico violento.

“¡Ayuda!” | Tráiler Oficial |
En este sentido, no puedo evitar quedarme dejado frente a algunas de las escenas que muestran la destreza de Linda como una mujer empoderada que sobrevive como cazadora y recolectora en la isla desierta; la conducta pusilánime de Bradley como un hombre oportunista que depende de Linda para recuperarse de sus heridas; la partida en la que Linda mata a un cerdo salvaje con una lanceta de madera; los encontronazos entre Linda y Bradley que obliga a los dos a disputar de forma desesperada para sobrevivir mientras aumenta la desconfianza; el dominio que ejerce Linda con cuchillo en mano sobre Bradley mientras prepara la comida y ordena la choza.
A medida que avanza, se torna un poco reiterativa porque, entre otras cosas, las acciones de los personajes se subordinan a un discurso sobre dinámicas laborales, políticas de categoría y empoderamiento femíneo, desde la perspectiva de una mujer decidida que invierte la dinámica de poder del dominio patriarcal, donde el espacio de la selva metaforiza el individualismo acelerado del mundo corporativo capitalista que traslada los aspectos de la naturaleza humana al zona financiero, en el que fielmente todos buscan excluir su pellejo a como dé extensión.
Esta exploración de dinámicas tóxicas en la esfera profesional deriva cerca de una ascenso de violencia gratuita que se percibe como un exceso misándrico de falacias feministas.
Al ganancia del comentario, la representación de McAdams me resulta orgánica cuando emplea su pericia física y su amplia versatilidad expresiva para interpretar a Linda como una mujer frustrada y meticulosa que, debajo de la contención y de su aspecto descuidado, oculta el resentimiento seguro causado por los abusos psicológicos de sus relaciones pasadas con los hombres.
O’Brien, por su parte, construye un detractor detestable y veraz, aunque es mayormente mostrado como un hombre inútil. La química entre los dos sostiene el metraje y permite que los diálogos irónicos funcionen como el combustible cómico de sus motivaciones.
Raimi los encuadra en una puesta en panorama estilizada en la que hay sobreabundancia de gore y slapstick sádico, organizada sobre un uso trascendental del enfoque móvil, el primer plano, la supresión, el fuera de campo y los enseres visuales CGI que, a veces, adornan los escenarios tropicales fotografiados por Bill Pope.
La música de Danny Elfman, de igual modo, se incorpora adecuadamente con su orquestación. Estos fundamentos, por desgracia, no logran elevar el tono irregular de su premisa absurda y genérica sobre una pareja enfrentada en la isla perdida.
FICHA TÉCNICA
Título innovador: Despachar ayuda
Año: 2026
Duración: 1 hora. 53 min.
País: Estados Unidos
Director: Sam Raimi
Guion: Damian Shannon, Mark Swift
Música: Danny Elfman
Fotografía: bill papa
Área: Rachel McAdams, Dylan O’Brien, Edyll Ismail, Dennis Haysbert, Xavier Samuel
Calificación: 6/10.






