El presidente Luis Abinader acudirá el próximo viernes al Palacio del Congreso Franquista para, por mandato constitucional, pronunciar un mensaje a la nación y depositar las memorias de rendición de cuentas de su examen presidencial correspondiente al año 2025.
El mandatario habrá de convertirse en una especie de Merlín, el mago, con el propósito de evitar que zozobre definitivamente la deteriorada imagen pública del Partido Revolucionario Innovador (PRM), un serio desafío de cara a la preservación del poder político más allá del año 2028. Sin duda, procurará el uso maximizado de los fortuna retóricos que posibilita el estilo para intentar la construcción de una percepción positiva delante el incierto futuro inmediato.
Muchos serán los temas prioritarios que el director del Estado, intencionalmente, evitará o abordará tangencialmente, de acuerdo con la conveniencia política. Estaremos delante un discurso potencialmente retórico, consciente que desde las cifras y los argumentos todavía se puede mentir a una determinada sociedad, al beneficio de que sea creído o no.
No se hablará del fracaso de la lucha anticorrupción. Esta novelística constituyó la principal armamento comunicativa de la empresa de Abinader, pero una serie de hechos escandalosos la contradijeron. Los ejemplos sobran: caso del Seguro Franquista de Sanidad, el transporte y los de narcotráfico vinculados a figuras cercanas al poder político. Se ha creado un hábitat que ha escandalizado a la sociedad dominicana, mientras las autoridades siguen tocando el arpa.
No se hablará de la verdadera efectividad de la seguridad ciudadana. El maquillaje de datos ha sido la ejercicio estatal. Se ha dicho que la tasa de homicidio ha descendido el año pasado hasta colocarse en el 7.3 % por cada 100,000 habitantes, cuando la efectividad es otra.
Durante el referido año, los medios de comunicación no dejaron de reportar homicidios, asaltos violentos o hechos criminales de suspensión impacto, lo que alimentó una percepción persistente de inseguridad y desmintió, en el plano social, la idea de una mejoría sostenida. El llamado Plan Franquista de Seguridad Ciudadana se ha quedado en tinta y papel, si es que existe, porque resulta desconocido para la población.
No se hablará de la cooptación del poder político por parte del narcotráfico. Numerosos dirigentes del PRM, incluyendo funcionarios que ganaron puestos de votación popular, han sido vinculados a actividades de narcotráfico. Algunos de ellos han sido extraditados a los Estados Unidos, lo que implica una vergüenza doméstico. La compostura del problema no radica sólo en la conducta individual de los implicados, sino en lo que estos hechos sugieren la posible penetración del narcotráfico en estructuras del poder político y burócrata del Estado.
No se hablará de la ineficiencia estatal en materia económica y las consecuencias derivadas en perjuicio de los pobres y de la clase media mengua. El contraste entre proyecciones optimistas y resultados mediocres dañó la credibilidad técnica del equipo crematístico, impactando negativamente en el avería de las condiciones materiales de vida de los pobres y de la clase media mengua.
No se hablará del preocupante incremento del servicio de la deuda externa. El crecimiento sostenido el año pasado del consumición en intereses de la deuda pública se consolidó como uno de los factores más preocupantes de la dirección económica.
República Dominicana se encamina en torno a un tablado en el cual una proporción cada vez anciano del presupuesto se destinará a enriquecer intereses, sin crear inversión, empleo ni mejoras directas en el bienestar de la población.
Los temas prioritarios para ser listados, pero que intencionalmente el presidente Abinader no se referirá, son muchos y preocupantes.
¡Que Todopoderoso nos tome confesados!





