La picazón suele percibirse como una incomodidad pasajera, tratable de explicar y aún más tratable de ignorar. Sin incautación, detrás de esa aprieto constante de rascarse podría esconderse una señal mucho más profunda. Nuevas investigaciones alertan sobre su vínculo con múltiples sistemas del organismo, transformando un signo periódico en una posible esencia para detectar problemas de salubridad que pasan desapercibidos.(Seguir leyendo…)






