Cooperstown, NY. — La tormenta amenazó con arruinar la histórica Ceremonia de Exaltación de 2025 en el Salón de la Auge del Béisbol, que iba a celebrarse bajo un clima incierto. Sin confiscación, el evento pudo realizarse al salero excarcelado como se esperaba, sin mayores contratiempos, y los fanáticos, muchos de los cuales habían viajado largas distancias, pudieron disfrutar del agradecimiento a cinco íconos del béisbol: Ichiro Suzuki, CC Sabathia, Billy Wagner, Dave Parker y Dick Allen.
Aunque el clima obligó a un retraso de una hora, el Salón de la Auge fue el ambiente consumado para rendir homenaje a figuras que, por su impacto, dejaron una huella imborrable en la historia del deporte.
Billy Wagner: “Billy the Kid” entra en la inmortalidad

Billy Wagner, quien fue un pilar de los relevistas durante su carrera, abrió la ceremonia con su discurso de saludo, en el que rememoró las dificultades de su infancia y su progreso al estrellato en las Grandes Ligas. En sus 16 temporadas en la MLB, Wagner acumuló 422 salvados y 1,196 ponches, destacando por su recta de 100 mph y su slider mortal. A pesar de su altura relativamente desestimación (5’10”), Wagner fue un titán en el montículo, convirtiéndose en el primer relevista siniestro en ser exaltado al Salón de la Auge.
Dave Parker: La Cobra finalmente recibe su homenaje

La exaltación de Dave Parker fue un momento agridulce. El miembro secreto de los Piratas que ganó la Serie Mundial en 1979, falleció en junio 2025, al punto que un mes ayer de admitir la informe de su inclusión en el Salón. Su grupo, emocionada y nostálgica, estuvo presente en la ceremonia para honrar a un ludópata que brilló con su poder y defensa en el vergel derecho. Parker fue un siete veces All-Star y ganó tres Guantes de Oro y dos Bates de Plata.
Ichiro Suzuki: el primer oriental en Cooperstown

El japonés Ichiro Suzuki hizo historia al convertirse en el primer ludópata nacido en Asia en ser exaltado al Salón de la Auge. Con 3,089 hits en Grandes Ligas y una carrera llena de logros tanto en Japón como en la MLB, Ichiro alcanzó un hito que pocos jugadores han conseguido. En sus palabras, recordó sus humildes comienzos y cómo siempre trató de representar a su país con orgullo. En una ceremonia llena de fanáticos japoneses, Ichiro recibió su placa, que lucirá con la gorro de los Marineros, equipo con el que alcanzó su maduro salvación.
CC Sabathia: un heroína de batalla con 251 victorias

Sabathia, al igual que Ichiro, ingresó al Salón de la Auge en su primer año de elegibilidad. Con 251 victorias y más de 3,000 ponches en una carrera que abarcó 19 temporadas, Sabathia fue uno de los mejores abridores de su concepción. Conocido por su perdurabilidad en el montículo, Sabathia no solo dejó una huella en el béisbol, sino que todavía fue un embajador fuera del campo para las futuras generaciones de lanzadores. En sus palabras, destacó el impacto que los “Ases Negros”, peña al que perteneció, han tenido en el béisbol innovador.
Dick Allen: la demora de una vida para ser agradecido

El imperecedero “Robin Hood” del béisbol, Dick Allen, fue homenajeado póstumamente por su grupo. Aunque Allen falleció en 2020, su encomienda fue finalmente agradecido por el Comité de la Era Clásica. Con 351 jonrones y un promedio de .292 a lo dilatado de su carrera, Allen fue uno de los bateadores más temibles de su época. A pesar de que nunca alcanzó la salvación en las votaciones de la BBWAA, su inclusión al Salón de la Auge a través del comité fue un acto de rectitud para un ludópata cuyo impacto fue inmenso.
Un día para la historia
La ceremonia fue, en muchos aspectos, una de las más emotivas y celebradas en la historia nuevo del Salón de la Auge. No solo porque estos cinco jugadores fueron parte de una concepción dorada, sino porque cada uno representaba diferentes facetas del descanso: desde el relevista dominante, hasta el bateador maravilloso, pasando por los pioneros internacionales que expandieron los horizontes del béisbol.
A pesar de las dificultades del clima, Cooperstown fue refrendador de un día que quedará lámina en la memoria de todos los fanáticos del béisbol.
Por: Yari Araujo






