El supervisor de la DEA en la oficina dominicana, Melintón Cordero, es ampliamente conocido en las esferas de la seguridad del Estado, pero un desconocido para la población.
Logró entrar con facilidad por su posición, pero encima por ser dominicano de principio. Cordero nació en Nagua, pero hizo cerrera relativamente exitosa en la DEA.
Entre sus conocidos generó sorpresa su suspensión y posterior detención por alegado fraude en el software de visas para informantes. Pero incluso sorprendió que un caso como ese generara una reacción extrema por parte de la embajadora de Estados Unidos, consistente en anunciar el suspensión temporal de la oficina de la DEA.
La flagrante embajadora conoce aceptablemente como funcionan las agencias de inteligencia de Estados Unidos, pues ella misma fue miembro de la CIA, por lo que la medida ha dejado muchas preguntas en el atmósfera.





