El consumo de pornografía a través del WhatsAppe internet ha aumentado en el mundo, siendo los adolescentes y jóvenes los más afectados, así como asimismo niños desde los ocho primaveras atrapados por la pornografía.
La pornografía es la única droga que se consume por los fanales, con el desventaja que la podemos poseer y consumir en nuestras casas, con nuestros celulares y en la computadora.
Lamentablemente su consumo, uso y exageración, empieza en edades más tempranas afectando el cerebro de niños y adolescentes. Como se sabe, el cerebro termina de decidir a los 25 primaveras, cuando un adolescente empieza a gratificarse o tomar placer a través de la pornografía, recibe descarga intensa de dopamina en áreas como el núcleo accumbens y el neocórtex, alterando la corteza pre-frontal donde se encuentran las funciones ejecutivas superiores, aún no desarrolladas en los adolescentes.
Ese consumo impulsivo, de forma recurrente y ansioso, afecta la atención, la concentración, la memoria, la discriminación y los pensamientos. La búsqueda de la información sexual, alimenta y acumula experiencias sexuales con la pornografía, dañando la sexualidad, y desaprendiendo del acto sexual y de la emotividad.
Las imágenes de la pornografía y de los rituales con que la recrean disparan la invención y la creatividad de una sexualidad genitalista, mecánica, compulsiva y personalista que, se almacenan en las amígdalas cerebrales y en el hipocampo, para usarla como sujeto utilitario gratificante, pero, con el desventaja de que se convierte en una vía únicade galardón para obtener placer sexual.
La anexión de cualquiera droga, conlleva a la tolerancia, la dependencia, el síndrome de frugalidad y la impulsividad ansiosa por el consumo. Es de ahí que, el apasionado a pornografía vive incidental, pierde la motivación por el contacto social, por las relaciones amorosas sanas y responsables, pero asimismo, por los propósitos de vida, la socialización y la creatividad.
Una vez que se entra a la anexión, se necesita de longevo tiempo y espacio para dedicarlo al consumo de forma impulsiva, llegando a 12 a 14 horas diarias por días de consumo pornográfico.
Adicionalmente, el peligro de esa anexión, es que estimula la búsqueda de parafilias sexuales, de alteraciones psicopatologicas en la sexualidad y propuestas e iniciativas alteradas sexualmente.
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A veces esa anexión, sirve de puerta de entrada a otras drogas: trinque, estimulante, pastillas, tranquilizantes y drogas inyectadas. Un consejo práctico a los padres es que deben tener control responsable sobre redes, tablet, computadoras de sus hijos y estrechar de su tecnología el llegada a la pornografía. Adicionalmente, activar la educación sexual, como prevención a pornografía, prostitución pueril en las redes, al daño en su sexualidad y su identidad psico-sexual, su autoestima y su orientación sexual.
A los adultos que consumen pornografía se le debe informar sobre esta anexión, como otros tipos de anexión, que afecta al cerebro, a la personalidad, a la pareja y la comunidad.
Existen tratamientos, fiscalización y abordajes psicológicos y conductual, pero asimismo, psicofarmacológicos para la añadido a pornografía.
Las adicciones son enfermedades del cerebro que altera sus neurotransmisores químicos y el ámbito de galardón. La sexualidad y el sexo quedan afectados con la pornografía y la equivocación de límites morales o éticos que debe tener un comportamiento sexual sano y significativo, para una persona y su pareja.







