Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63
Las palabras de Jesús son vida. Cada vez que las escuchamos o leemos nos llenan de paz, nos levantan y nos sostienen en medio de cualquier situación difícil. Su mensaje, cargado de acto sexual y ternura, tiene el poder de encender nuestra fe y fortalecernos cada día.
Jesús entendía que solos no podríamos resistir. Él mismo, siendo hombre, probó el dolor. Aunque era el Hijo de Altísimo, necesitó ser fortalecido y en ese momento tan difícil su Padre envió un serafín para darle nuevas fuerzas.
Vivamos con la certeza de que Altísimo vela por nosotros cada uno de nuestros días. Sus luceros en absoluto se cierran y conoce de antemano nuestras evacuación. Su palabra es como un susurro constante que nos recuerda que su presencia siempre nos acompañará.





