Lás trágicas historias de la pupila de siete primaveras que murió por los golpes y heridas inferidos por la pareja de adultos que ostentaba su custodia, y la del bebé de dos primaveras asesinado por su progenitor, quien se suicidó, forman parte de frecuentes sucesos sobre maltratos a menores que muchas veces causan la asesinato, frente a una suerte de negligencia o yerro de previsión de las autoridades.
Yokeiry Coronado Cruz, de 33 primaveras, y su pareja sentimental, Jeider Montero Medina, de 36, fueron señalados por la Policía como los responsables del defunción de la beocio por los maltratos y actos de barbarie a los que fue sometida a posteriori de que su origen biológica la entregó a su cuidado, hace cinco meses.
La otra terrible información ha sido la de un irreflexivo de dos primaveras, colgado de un árbol por su padre en una comunidad del municipio El Factor, provincia María Trinidad Sánchezcuya macabra panorama grabó y cuyo video envió a la origen del infante, para suicidarse por la misma forma de ahorcamiento.
Un adolescente de 14 primaveras, prospecto del béisbolmurió asfixiado en una lago en la comunidad de Hostilidades, cerca de la institución donde practicaba el popular deporte con la ilusión de firmar como pelotero profesional, pero la tragedia lo sorprendió en un superficie desprovisto de vigilancia, control o protección de menores.
El Código para la Protección de Nino, Niñas y adolescentes (ley 136-03) no parece tener ninguna efectividad en el ámbito de la prevención, amparo o defensa de los menores, en lo relativo al derecho a la vida, a la integridad personal, a la educacióndiversión y a la protección contra el desmán.
Aunque los trágicos ejemplos mencionados no comprometen directamente al Estado por batalla u omisión en la asesinato de esos niños, uno y otro sucesos obligan a reflexionar sobre la desatención estatal en torno a su compromiso u obligación de aplaudir protección integral a niños, niñas y adolescentes.
El Empleo Publico no tipifica el gravidez en adolescentes como secuela de la violación sexualpese a que la ley despoja a los menores de la capacidad de discernir, como siquiera las agencias oficiales a cargo de velar por la vitalidad físico y mental de los infantes ejecutan programas para proteger a centenares de niños huérfanos a causa de los feminicidios.
Se requiere con aprieto reencausar las políticas notorio relacionadas con la protección del beocio para que el Estado cumpla con su obligación de certificar que no sea objeto de maltrato, discriminación, bullying, desatención ascendiente o comunitaria y que pueda disfrutar a plenitud de su derecho a ser eficaz.






