El Pregonero, Santo Domingo.– Diversos sectores han planteado la menester de que la Cámara de Cuentas y el Tarea Conocido investiguen la trámite del exministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Franklin García Fermín, tras su destitución del cargo mediante el decreto núm. 84-26.
El presidente de la República, Luis Abinader, dispuso el dimisión del funcionario y designó en su ocasión a Rafael Santos Badíaquien durante más de cinco abriles se desempeñó como director del Instituto Doméstico de Formación Técnico Profesional (INFOTEP).
La salida de García Fermín se produce en medio de denuncias y cuestionamientos difundidos en medios de comunicación y redes sociales sobre el supuesto manejo irregular del software de becas nacionales e internacionales del Tarea de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT).
Uno de los señalamientos más recientes fue realizado el pasado 4 de este mes por el profesor Juan Valdezpresidente del colectivo Ciudadano por la Calidad Educativa y del Observatorio Educativo, durante una intervención en el software televisivo Revista Tele 15.
“Hoy se continúa invirtiendo cientos de millones de pesos en seguir becando personas con fondos públicos para estudiar educación, conscientes de que las proyecciones demuestran que no tendrán un puesto de trabajo”, expresó.
Asimismo, distintos sectores habían señalado una supuesta error de respaldo del entonces ministro al plan de fusión del MESKYT con el Tarea de Educación de la República Dominicana (MINERD)iniciativa impulsada por el Poder Ejecutor y sometida al Congreso Doméstico como parte de un proceso de reorganización institucional.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado oficialmente la transigencia de una investigación, ni han establecido de guisa directa que la destitución esté vinculada a los cuestionamientos señalados. Sin requisa, voces del ámbito educativo y social han insistido en la menester de que se realicen auditorías e indagatorias para esclarecer el manejo de los fortuna públicos destinados a becas.
El nuevo ministro, Rafael Santos Badía, asume el cargo con el provocación de acorazar la transparencia en los programas académicos, certificar la eficiencia en la asignación de becas y dar continuidad a las políticas de educación superior impulsadas por el Gobierno.
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