Trump hizo de la lucha contra la inmigración uno de los puntos centrales de su discurso, en el que condenó lo que la Casa Blanca llamó «movimientos globalizadores», y aseguró que en EE.UU. su Gobierno ha «tomado medidas contundentes para frenar rápidamente la migración irregular».
El presidente estadounidense dijo que la inmigración a nivel entero está «descontrolada» y volvió a insistir a los delegados y líderes congregados: «sus países están siendo arruinados».
ADVERTENCIA A EUROPA
El mandatario republicano aseguró que las prisiones de países europeos como Alemania, Austria o Suiza están invadidas por presos que eran solicitantes de hospicio que «en retorno por la amabilidad pagaron con crimen».
«Es hora de poner fin a este fallido investigación de fronteras abiertas. Tienen que terminar con ello de una vez. Creánme, les puedo afirmar que soy un real práctico en este tema. Sus países se están yendo al abismo», afirmó en un discurso nativista en que el llegó a advertir a Europa de sucumbir a un «monstruo» que «está destruyendo su herencia» por el afán de ser «políticamente correcto».

«Me preocupa Europa. Amo Europa. Amo a su gentío, y me apena verla afectada por la crisis energética y la inmigración», explicó en relato todavía a la adquisición de crudo por parte de algunos países de la Unión Europea (UE) o a las políticas europeas sobre energías limpias, contra las que cargó una vez más, defendiendo el uso del carbón, arbitrio del que dijo que EE.UU. tiene «las mayores reservas del mundo».
ACUSACIÒN CONTRA LA ONU
Acusó encima a la ONU de «no resolver los problemas que debería atracar con frecuencia» en este circunscripción, y de crear «nuevos problemas que luego tenemos que solucionar«.
«Las Naciones Unidas están financiando un ataque contra los países occidentales y sus fronteras», dijo Trump, que aseguró que el organismo «presupuestó 372 millones de dólares en ayuda económica para apoyar el alucinación de unos 624.000 migrantes cerca de Estados Unidos».
«¡Imagínense! La ONU apoya a quienes entran ilegalmente a Estados Unidos, y luego nosotros tenemos que deportarlos», añadió el republicano, que ha adaptado una política de mano dura con fronteras blindadas y deportaciones a gran escalera.







