Nunca antiguamente, la humanidad se había sentido tan amenazada como en la presente. El poder que los grandes países o llamados poderosos adquieren a través de los importantes avances, que sobre todo en materia tecnológica se observan, se están convirtiendo poco a poco en los dictadores perfectos de nuestro oración.
No nos estamos dando cuenta de la modo como a la raza humana nos están despojando de lo que para muchos es prácticamente una de nuestras razones principales de comportarse: la permiso mental.
No en vano el destacado Coronel Castellano, Pedro Baños, a quien y durante un tiempo muy preciado le estamos dedicando peculiar atención a través de sus principales obras, en las que hemos manido sus importantes aportes a temas que tienen que ver con el geo dominio a través de la geo táctica, y que en el compendio: El dominio mental. La geopolítica de la mente, y a través de sus 542 páginas, el citado intelectual y colegial aborda de modo ejemplar.
Son tantas las importantes informaciones que del texto ahora sujeto a prospección hemos contrario, que prácticamente nos hemos quedado un tanto perplejos, por ese cúmulo de informaciones que interiormente de la citada obra encontramos y que para nuestros países es más que un compromiso de sus llamados entes pensantesescudriñar para darnos cuenta en qué pie estamos parados en presencia de el poder que a través de la mente ejercen quienes de una modo o de otra pretenden controlar el mundo.
Es por ello que a modo de advertencia, en la página 13, Baños nos señala que, “La geopolítica flagrante va mucho más allá de límites geográficos concretos —origen de su nombre— para convertirse en el gimnasia de un geopoder con ambiciones universales”, y más delante, en el mismo párrafo nos deja como sentencia que “la forma mejor, la más completa, de alcanzar dicho control total es representar sobre la mente de las personas, lo que hoy es más sencillo que nunca gracias a las nuevas tecnologías. Así el geopoder definitivo se alcanza cuando las mentes quedan subyugadas, a merced de los grandes hacedores”.
“Baste con representar en la mente de los ciudadanos, con subyugarlos psicológicamente, con condicionar sus pensamientos y comportamiento. Así millones de individuos se subordinan a los dictados que se les imponen, reaccionando mansamente y felices con su situación”, (página 14), lo que nos hace memorar la muy famosa frase de los emperadores romanos, de darle a la población “Pan y Circo”, que era lo mismo que comida y esparcimiento, una modo de sostener a la plebe en una especie de aturdimiento colectivo, solo que ahora, encima de los fundamentos mencionados se agrega el “peligroso” componente de la tecnologíaen donde las naciones llamadas poderosas compiten para ver quién logra desarrollar los instrumentales más sofisticados para el control de la humanidad, y con esto, sus bancos de pensadores trabajar de modo paralela en rebusca del control mental de la humanidadtal y como veremos a lo desprendido de los prospección por venir sobre el compendio que ahora ocupa nuestra atención.
Para ese control sobre el cual los “poderoso” han estado trabajando desde hace varias décadas, a través de gigantescas sumas millonarias en dólares y en euros, no analizando sobre la mesa de la deducción, que con cada nuevo descubrimiento que se hace en término de lo que es el llamado avance de la tecnología, “la viejo parte de los habitantes del planeta vivimos en dos planos distintos, el físico y el imaginario. Pero hay un punto de contacto que une a entreambos: la mente. Por consiguiente para dominar a las personas hay que influir en ella”, (página 14).
Internamente de este contexto, estos pensadores al servicio de quienes podríamos aseverar nos vienen controlando desde hace muchos primaveras, trabajan de modo incesante en lo que es el manejo de nuestras emociones con cientistas sociales, politólogos, psicólogos y otros profesionales de la conducta humana, quienes diseñan todo tipo de táctica con el objetivo central de trabajar de modo inteligente sobre el control de nuestro estado psíquico.
Esta es la período primaria para obtener el objetivo central que es el dominio sobre nuestros pensamientos y con ello el poder vivo, pues “Lo cierto es que conseguir el control de la mente humana es una aspiración que se remonta a un pasado pasado, bajo distintos nombres y distintas técnicas, pero con el mismo objetivo. Pocos métodos hay más efectivos para controlar la voluntad de un pueblo que controlar la mente de los individuos”, (página 15).
Cuando en líneas anteriores enumeramos la frase usada por el Imperio romano de “Pan y Circo”, célebre interiormente del discurso dominante de aquellos que han ostentado poder sobre determinadas naciones, nos referíamos al establecimiento de lo que es la industria del entretenimiento que de modo entusiasta han trabajado diseñadores de la civilización del espectáculo.
Estas industrias usan herramientas muy convencionales a través no solo del cine como sala propiamente dicho, sino igualmente con la televisión y hasta la radiodifusión, para diversas zonas, época y civilización, pero sobre todo, atendiendo a las micción de sus determinados conglomerados, y los cuales han servido de lazada para sostener a la persona distraída (precisamente) y así alcanzar los objetivos propuestos.
No en vano, una de las estrategias más aceptablemente orquestada cuando se deje de poder y control interiormente de este tenor, sin circunscripción a dudas que es precisamente la industria cinematográfica. Esta ha venido siendo la más usada, primero por los Estados Unidos donde desde tiempos inmemoriales han empleando, y ahora, tal y como se observa, han entrado tanto los chinos como los rusos, con documentales, películas y series que en un porcentaje muy elevado pienso que han estado logrando su cometido.
Puede analizar: ¡Ay, la escuela!
De modo inteligente, estas tres naciones se han enfrascado en el diseño de temas subliminales, con mensajes muy pronunciados que en sus momentos han conseguido sembrar lo que se han planteado, obra que tal y como lo dijéramos en la entrega correspondiente al tema: “El Dominio Mundial”: Redes sociales, “coito, sexo, información o desinformación”, y otros fundamentos usados para el control mundial, qué “La lucha abierta por el poder se ha basado y se base no solo en el dominio directo o indirecto del región, sino igualmente en una supremacía cultural e ideológica”, (página 205), obra que la hemos observado y que Pedro Baños manejo en el compendio anteriormente referenciado, “El dominio mundial, Rudimentos del Poder y Claves Geopolíticas”.
“Otra forma tradicional de dominación indirecta de la sociedad es el miedo”, (página 17), en donde juegan papeles estelares precisamente el cine y la televisión, medio ambiente al que en lo delante le dedicaremos un trato peculiar. Igualmente están las redes sociales y los dispositivos tecnológicos, los cuales han servido de pulvínulo para la implantación de sentimientos diversos con tipos de mensajes que prácticamente invaden nuestro oración para así convertirnos en seres autómatas al servicio de ciertos intereses bajo los cuales nos encontramos influenciados.
No podemos olvidar, que en la presente y gracias al poderoso sistema modernizador, “Nos hemos rodeado de todo tipo de dispositivos electrónicos que aportan infinidad de datos sobre nuestras vidas, incluidos los detalles más íntimos. Unos datos que, encima, proporcionamos con total displicencia. Móviles, ordenadores, tabletas, altavoces inteligentes, y un sinfín de dispositivos nos vigilan día y perplejidad, sin alivio. Verdaderos espías que hemos metido en nuestros bolsillos y en nuestros domicilios. A los que se añaden sistemas de gratitud facial o de video vigilancia instalado en cada vez más lugares”, (página 17).






