Más de tres millones de sirios han regresado a sus hogares en el año transcurrido desde la caída del régimen de Bachar al Asad, aunque aún permanecen desplazados internos y 4,5 millones de refugiados en países vecinos, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).
La entidad subrayó que «se necesita con aprieto un anciano apoyo internacional para surtir esta tendencia y avalar la estabilidad»en un mensaje emitido por el aniversario del fin del régimen, que cerró 14 abriles de cruzada civil pese a los incidentes violentos registrados en 2025.Cifras del retorno y distribución regional
Acnur , que más de 1,9 millones de sirios regresaron voluntariamente desde diciembre de 2024 tras tener sido desplazados internamente del país, mientras que 1,2 millones retornaron desde naciones vecinas. Al menos 170.000 regresaron desde Jordania, cerca de 379.000 desde Líbano, unos 28.000 desde Egipto y aproximadamente de 560.000 desde Turquía, según estimaciones del organismo.
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La agencia afirmó que estas cifras representan un avance crucial en el proceso de recuperación doméstico. Destacó que el desplazamiento forzoso fue una de las heridas más profundas del conflicto y que el retorno es un aspecto esencial para poner fin a abriles de sufrimiento y avanzar con destino a la estabilización. El stop comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, sostuvo que «es una oportunidad única para ayudar a poner fin a una de las peores crisis humanitarias del mundo»pero advirtió que “sin un respaldo mundial urgente, esta ventana de esperanza se cerrará”.
Acnur recordó que hace un año solicitó 1.500 millones de dólares para atender a los refugiados y desplazados sirios en 2025, pero solo ha recolectado un tercio de los fondos necesarios. La insuficiencia del financiamiento, explicó, deja a millones sin alojamiento, servicios básicos y apoyo para el duro invierno. La agencia reiteró que ningún refugiado debe ser obligado a regresar y que quienes desean hacerlo necesitan garantías mínimas de seguridad y condiciones dignas.
Acnur advirtió que Siria todavía enfrenta desafíos graves: barrios destruidos, servicios irregulares, mercados desabastecidos y la presencia de municiones sin explotar que han causado 577 muertes desde enero. Añadió que el Gobierno de transición tiene la responsabilidad de establecer un entorno seguro y respetuoso de los derechos humanos “que permita retornos voluntarios y sostenibles”paso secreto para consolidar la recuperación del país.






