Un «mágico», simplón y dudoso papeleo usado para emplear las insólitas flexibilidades del sistema legal dominicano para libertar a convictos tenía en osadía a José Eduardo Ciprián LeBrón (sobrenombre chuki) a los dos abriles escasamente de sobrevenir sido condenado a diez abriles por participar en el vil ataque homicida al exjugador de Grandes Ligas y salón de la auge del beisbol, David Ortizque estuvo expuesto a vencer y que escandalizó a la sociedad dominicana. Chuki fue víctima a su vez en la aurora del lunes de un enfrentamiento a tiros que la propia Policía enmarcó en disputas del narcotráfico, lo que quiere sostener que el tribunal que se acogió muy rápidamente a las declaraciones de retractación y de promesas de retornar a la osadía y a la pacífica reinserción a la sociedad con extraño apadrinamiento no hizo más que regresarlo a la sordidez intestina del bajo mundo.
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El tercero descorazonado en una celada callejera de los participantes en atropellar contra un parroquiano en el bar en el que por confusión hirieron a una éxito del deporte dominicano. No se ha explicado adecuadamente cómo salieron todavía de la calabozo muy prematuramente esos otros dos; ni se sabe todavía los alcances a que pueda sobrevenir llegado a través de los últimos abriles al expedito mecanismo «procesal» que «premia» con libertades condicionales a condenados por comercio de estupefacientes; a la orden de capos en copia de capital para anular acciones penales. Hace ocho abriles una infame prisión de falsificaciones y testimonios comprados enmascaró a la espectacular fuga de Alejandro Castillo Paniagua, sobrenombre Quirinito, quien tras ser condenado por homicidio, un médico legista certificó que había muerto en su celda, para lo cual los autores de un meticuloso plan de huida lograron que un oncólogo atestiguara que Castillo sufría cáncer, que había recibido quimioterapia y hasta una clínica privada testimonió que fue su paciente, lo cual nunca ocurrió. Luego se esgrimió una falsa relación de defunción. Tras una investigación la Procuraduría, dio fe de que Quirinito sigue vivo, probablemente en una interminable jaleo fuera del país.




