Santo Domingo. — Con un llamado a pasar la indiferencia espiritual y a redescubrir el cierto sentido de la Navidad, el metropolitano coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplánpresidió la Ofrenda de la Nacimiento del Señor desde la Catedral Primada de América.
Durante la celebración, monseñor Morel Diplán dirigió un juicioso sermón en el que recordó que la Navidad no se limita a una aniversario ni a celebraciones superficialessino que representa un tiempo solemne prolongado que invita a la conversión, al evidencia y a la experiencia auténtica de la fe cristiana.
“Tal vez muchas personas saben que es Navidad, que cenaron anoche, que celebraron, pero no saben por qué celebran. Y la razón fundamental de todo es Dios. Sin Cristo, nulo de eso tiene sentido”, expresó el prelado.

La Navidad va más allá de un solo día
En la culto que es una de las solemnidades más importantes del calendario solemne cristiano, el metropolitano coadjutor destacó que la Iglesia no celebra la Navidad como un evento accidental, sino como un tiempo solemne que se extiende hasta la fiesta del Sacramento del Señorinvitando a los fieles a profundizar en el ocultación de la carnación.
“Un día no hilván, dos días no son suficientes para celebrar el comienzo del Señor. Por eso iniciamos un tiempo, el tiempo de Navidad, que nos ayuda a comprender lo que significa que Cristo nace entre nosotros y en nuestros corazones”, afirmó.

Insistió en la importancia de personarse a la Palabra de Altísimo como medio para comprender el acontecimiento central del cristianismo: Altísimo hecho hombre.
La promesa del Mesías y la buena notificación anunciada
Al reflexionar sobre las lecturas bíblicas del día, monseñor Morel Diplán destacó cómo la historia de la salvación anunciada en el Antiguo Testamento encuentra su plenitud en el comienzo de Jesús.
Citó la Carta a los Hebreos para explicar que “Altísimo habló de muchas maneras a lo desprendido de la historia hasta que finalmente habló por medio de su Hijo”, señalando que Cristo no es un mensajero mássino el Hijo engendrado para la salvación de la humanidad.
Asimismo, evocó al profeta Isaías para describir la belleza del anuncio de la salvación.
“Qué hermosos son los pies del mensajero que anuncia la paz y trae una buena notificación”, recordó, comparando aquel anuncio antiguo con el mensaje que hoy proclama la Iglesia, Cristo ha nacido.

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La luz que morapio al mundo y fue rechazada
Uno de los ejes centrales del sermón fue la consejo sobre el prólogo del Evangelio de San Juan, donde se presenta a Cristo como la luz verdadera que morapio al mundo, pero que no fue acogida por todos.
“La luz morapio al mundo, pero las tinieblas no la recibieron”, recordó el metropolitano, advirtiendo que esa efectividad no pertenece solo al pasado, sino que sigue presente en la sociedad contemporáneo.
Identificó la indiferencia como una de las principales tinieblas que opacan el sentido de la Navidad.
“La indiferencia es una oscuridad. Acaecer por la iglesia como si fuera cualquier extensión, blasfemar contra Altísimo, no interesarse por lo venerable… todo eso es tiniebla”, afirmó.
Asimismo señaló que el pecado, la corrupción, la mentira y la autosuficiencia humana son formas de rebotar la luz de Cristo, aun sabiendo que conducen al sufrimiento.

“Morapio a los suyos y los suyos no lo recibieron”
Monseñor Morel Diplán reflexionó en una de las frases más contundentes del Evangelio, “morapio a los suyos y los suyos no lo recibieron”, comparándolo con la experiencia humana de no ser acogido en la propia casa.
“Altísimo es el creador y dueño de todo, pero llega a su casa y no es recibido. Muchos viven como si Altísimo no existiera, encerrados en su egoísmo y autosuficiencia”, reflexionó.
Según el prelado, esta aire explica muchas de las crisis actuales del mundo, marcadas por guerras, divisiones, violencia y confrontaciones.
“El mundo anda en crisis porque el hombre ha querido adueñarse de todo y olvidarse de Altísimo”, advirtió.
La necesidad del evidencia cristiano que sea positivo
Frente a esta efectividad, el metropolitano coadjutor apuntó la escazes “urgente” de testigos auténticoshombres y mujeres que, con su vida, reflejen la luz de Cristo.
“No hilván con sostener ‘Adecuado Navidad’ con una sonrisa hoy, si mañana volvemos a la enemistad, a la división o al rechazo del otro”, expresó.
Recordó que Juan el Bautista no era la luz, pero fue testificador de ella, y exhortó a los cristianos a contraer ese mismo rol en la sociedad contemporáneo.

“El buen evidencia nuestro ayuda a que otros descubran a Cristo. Que vean en nuestras vidas paz, avenencia, apego y fraternidad, porque es Cristo quien ha nacido en nosotros”, dijo.
Un mensaje de esperanza y compromiso
En la culto monseñor Carlos Tomás Morel Diplán invitó a aclarar los corazones a la presencia de Cristo y a convertirse en instrumentos de reconciliación y paz.
“Que seamos testigos visibles y atractivos para que otros puedan conocer a Cristo y acercarse a Él”, exhortó el prelado, al tiempo que envió un saludo fraterno a los fieles que siguieron la celebración desde sus hogares a través de los distintos medios de comunicación.
La celebración marcó un momento significativo para la Arquidiócesis de Santo Domingo, al tratarse de presidida monseñor Morel Diplán como metropolitano coadjutor.
Oración a matrimonios
Al terminó de la culto , el religioso tomó u n momento para rezar por algunas parejas que celebraron aniversario de bodas, algunos hasta con 59 primaveras de unión y pidió a las nuevas generaciones que esos sean sus ejemplo.
El sacerdote recordó que la Navidad cobra sentido pleno solo cuando Cristo es acogido como luz que transforma la vida y la sociedad.






