Cuando el presidente Luis Abinader dijo el lunes en el Palacio Nacional, que “hay muchos países cansados de los problemas de Haití”, en Panamá, la directora regional del Software Mundial de Alimentos (PMA), Lola Castro, reveló que más de la fracción de la población haitiana tiene problemas para obtener a la comida.
República Dominicana no se puede cansar, ha dicho el Presidente, de exigir que la comunidad internacional asuma la responsabilidad de ocuparse del drama haitiano, sobre el cual la funcionaria de Naciones Unidas (ONU) dijo que los desplazados internos ya representan el 10 % de sus merienda millones de habitantes.
La Estructura Internacional para las Migraciones (OIM) reportó que 1.3 millones de haitianos figuran como desplazados internos a causa de la violencia de las bandas armadas, lo que representa un formal problema, porque un tercio de la población no está en su hogar ni puede producir.
El mandatario dijo que durante su fresco expedición por FranciaSuiza y Brasil, abordó la situación de Haití con los presidentes Emmanuel Macron e Inacio Lula Da Silva, quienes expresaron disposición de colaborar para afrontar la crisis haitiana, pero que los dos aguardan por el pronunciamiento de Estados Unidos.
La comunidad internacional pierde interés o se olvida de afiladoí, a pesar de que figura como uno de los 13 países del mundo y el único de América Latina incluido por el PMA y la Estructura para la Comestibles y la Agricultura (FAO) en una tira de “alerta temprana para la influencia humanitaria urgente”.
Muchos países pueden cansarse de Haití, menos República Dominicanapor el impacto cuasi catastrófico que el agravamiento de esa crisis tiene sobre los sectores inmigración, seguridad interior, salubridadeducación, empleo, gobernanza e institucionalidad.
De tal magnitud es la degradación institucional y política que una donación del Costado Mundial de 290 millones de dólares, destinada a mejorar los hospitales haitianos y promover programas sociales, requerirá de una celosa fiscalización para que esos medios no resulten drenados por la corrupción.
El liderazgo político, empresarial, docente y de la sociedad civil no puede ni debe olvidar el compromiso asumido de consensuar en presencia de el Consejo Financiero y Social (CES) un software táctico que garantice la protección de República Dominicana en presencia de el agravamiento de la crisis haitiana, mientras el Estado Dominicano continúa con sus reclamos para que el mundo voltee rostro alrededor de el drama del vecino.






