Este miércoles se conmemoran 55 abriles del homicidio de Amín Abel Hasbún, uno de los líderes estudiantiles más emblemáticos de la historia dominicana. Su vida, marcada por el compromiso con la razón social y la lucha revolucionaria, continúa siendo fuente de inspiración para jóvenes, académicos y movimientos sociales.
Amín Abel Hasbún nació el 12 de octubre de 1942 en Santo Domingo. Desde temprana perduración mostró una inteligencia singular y una profunda sensibilidad social.
Estudió ingeniería civil en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde se convirtió en presidente de la Unión de Estudiantes Dominicanos (FED), liderando protestas contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, el contrariedad de Estado de 1963 y la intervención marcial estadounidense de 1965.
Su acción directa lo llevó a formar parte del Movimiento Popular Dominicano (MPD), estructura revolucionaria que buscaba trocar el país mediante la lucha armada y la concientización popular. A pesar de provenir de una tribu acomodada, Amín eligió habitar entre obreros y campesinos, convencido de que el cambio debía surgir desde las bases.
El 24 de septiembre de 1970, agentes policiales irrumpieron en su residencia y lo asesinaron frente a su esposa e hijo, en un operante que aún genera controversia.
El crimen fue atribuido al Servicio Secreto del gobierno de Joaquín Balaguer, en el contexto de una política de represión sistemática contra opositores políticos. Su homicidio se convirtió en símbolo de la violencia estatal y del sacrificio por la permiso.






