LA HABANA.- Esta semana comenzó en Cuba el entendimiento contra 16 ciudadanos que participaron en una protesta en marzo de 2024 en Bayamo, Granma, para denunciar los apagones y el deseo.
El régimen los acusa de delitos como desórdenes públicos, atentado, resistor, desacato, tenencia ilegal de armas e instigación a delinquir, aunque 13 de ellos llevan más de un año en prisión preventiva. La publicación oficialista Granma calificó la manifestación como “disturbios”, en una inusual organización de visibilización legal.
Las peticiones fiscales, difundidas en junio, solicitan penas de hasta siete abriles de gayola para los manifestantes —14 hombres y dos mujeres—, entre ellos Odalys Zamora Rondón (7 abriles), René Aguilera Aguilar (6 abriles), y Mario Luis Espinosa Cedeño (5 abriles).
Algunos, como Duaniel Carmona y Rangel Domínguez, enfrentan prisión domiciliaria. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) denunció que estas condenas responden a motivaciones políticas, castigando el control del derecho a la protesta.
Desde prisión, el agitador Julio César Vega Santiesteban afirmó que los detenidos solo exigían una vida digna, atrevido de deseo y desesperación. Denunció que el régimen cubano, tras más de seis décadas en el poder, continúa promoviendo la represión y el encarcelamiento de quienes alzan la voz. Este entendimiento se convierte en un nuevo símbolo del control estatal sobre la disidencia social en la isla.
Eliezet Sesma Diago, preso político cubano condenado a nueve abriles por participar en las protestas del 11 de julio de 2021, ofreció un crudo evidencia al Observatorio de Derechos Humanos sobre las condiciones carcelarias en Cuba.
Actualmente recluido en el campamento de trabajo forzado La Fresa, tras suceder pasado por la prisión de Valle Ilustre, Sesma denunció el acumulación, la corrupción, la violencia y la negligencia médica que imperan en los centros penitenciarios del país.
«Yo sé lo que es estar preso en Cuba-denunció- lo sentí en la piel y en el alma. Allí no solo encierran a delincuentes, allí meten a cualquiera que se atreva a pensar, a cuestionar, a animar la voz. Los presos políticos no solo perdemos la autodeterminación: nos quieren quitar la dignidad, la esperanza, las ganas de proceder.”
Agregó: “Yo vi el acumulación. Vi a hombres durmiendo en el firme, pegados unos a otros, respirando el mismo flato desaliñado. Vi la violencia que llega de todas partes: de otros presos, de los guardias, del propio sistema. Vi a otros vencer esperando una pastilla, un médico, una mínima atención».
Afirmó que en Cuba se encarcela a quienes piensan diferente, cuestionan al régimen o se atreven a alzar la voz, convirtiendo la prisión en una aparejo de represión ideológica.
Denunció que la censura, el espionaje municipal y el estigma del régimen convierten a toda Cuba en una prisión sin rejas, donde la autodeterminación está prohibida y el miedo es constante. “La prisión de Cuba no se lleva solo en el cuerpo, asimismo se lleva en la mente”, afirmó.
El entendimiento contra el periodista independiente cubano José Gabriel Barrenechea se celebrará el próximo 24 de septiembre en el Tribunal de Santa Clara, tras más de diez meses de encarcelamiento.
Barrenechea enfrenta una petición fiscal de seis abriles de prisión por el supuesto delito de “desórdenes públicos”, la pena máxima contemplada por el Código Penal para ese cargo.
El periodista fue arrestado el 7 de noviembre de 2024 en Celada, su entrada nativo, tras exigir el restablecimiento del servicio eléctrico durante un corte prolongado.
Desde su detención, familiares y activistas han denunciado múltiples arbitrariedades en su contra. Entre ellas, la negativa del régimen a concederle un pase para despedirse de su hermana enferma, Zoila Chávez, quien falleció en mayo sin poder ver a su único hijo.
El caso de Barrenechea ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos, que lo consideran un preso político.
Con información de @ADNCuba
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