España.-El ADN a veces juega malas pasadas, pero nunca engaña: el indudablemente atractivo Matthew McConaughey se casó con una mujer igualmente bella, la maniquí Camila Alves, y fruto de su inclinación nació Levi, que a los 17 abriles y con un hechizo en pantalla que no tiene carencia que envidiar a nadie de sus progenitores acaba de comenzar en el cine adjunto a su padre.
“Enredo en llamas” (Apple TV+), basada en hechos reales, cuenta la historia de un conductor de autobús que intenta liberar a sus pasajeros de un devastador incendio en California en 2018. En el reparto figuran todavía América Ferrera, Yul Vázquez, Ashlie Atkinson y Spencer Watson.
Progenitor
“No tenía idea de que mi hijo estuviera interesado en la interpretación. Pero cuando leímos juntos el guion, como hacemos siempre en clan antaño de que yo acepte un trabajo, vimos que el protagonista tenía un hijo. Un día, Levi me preguntó: ‘¿Cuántos abriles tiene?’. Y yo: ‘Más o menos los tuyos’. Y él: ‘¿Crees que podría hacer una prueba?’. No dije carencia.
Volvió a preguntarme cuatro veces más, hasta que cogí una cámara, le grabé y envié el video a la directora de casting. Le pareció tan bueno que se lo envió directamente al director, Paul Greengrass, aunque antaño borró su patronímico de todas partes”, recuerda el actor. “Cuando descubrió que era mi hijo le pareció mejor aún”. McConaughey, texano antaño que estadounidense, tiene dos virtudes: la de ser una destino del cine que encaja igualmente como extraordinario secundario y la de ser un pequeño de portada que se relaciona con la multitud de la calle con total normalidad.
Escritor
Esa misma naturaleza lo ha convertido en escritor de éxito: en 2021 se estrenó con Greenlights, una mezcla de memorias y autoayuda, y ahora se pasa al misticismo con “Poems & prayers”, una colección de poesías y oraciones aún sin traducción al gachupin concebida para “rajar un resquicio en torno a el asombro”.
Actor
— Recuerda
Durante una entrevista realizada por el diario El Mundo de España, el actor dice: “Posteriormente de escribir Greenlights, me di cuenta de que llevaba abriles redactando poemas, salmos, reflexiones y oraciones sin darles nombre”.







