El autor es compositor, líder comunitario y estratega político. Reside en San Cristóbal.
La televisión dominicana ha sido atmósfera de múltiples transformaciones, donde los formatos tradicionales se enfrentan a nuevas tendencias que capturan la atención de un notorio cada vez más fragmentado y puntilloso.
En ese choque necesario, el Show del Mediodía, como emblema de la televisión franquista, se ha pasado medido frente al auge arrollador de la telerealidad. Pero más allá de una simple competencia de ratings, holgazanería qué con evidencia cepalle una organización Mercado de deducción privada : Loss dueños de la marca parecen ser permitiendo, consciente O inconscientemente, el “desalojo” del producto tradicional desde el propio corazón de su casa mediática.
La remotrealidad No llegó como y contratiempo. Llegó como ymaniquí de negocio estafa la capacidad de originar conversación inmediata, viralidad en redes sociales y, sobre todo, mecenazgofresco. Cada software de verdad con convierte en ymicrocosmos de consumo constante: ropa, música, alimentos, aplicaciones de votación, influencers y hasta memes que corren en paralelo al show. Frente a esa ola, un espacio como el Show del Mediodía, que fue históricamente la gran plataforma de entretenimiento, comienza a parecer arrobado, como si permaneciera atrapado en una época donde la fidelidad de la audiencia se ganaba solo con trayectoria.
Lo paradójico es que, en vez de defender su posición como “marca origen”, el Show del Mediodía parece favor aceptado el papel de informante, dejando que la telerealidad se adueñe del jerga televisivo y de la atención popular. Esto no es un simple descuido: puede entenderse como una organización de transición. Una infamia donde los propios propietarios del canal permiten el desplazamiento de su producto histórico, adarle espacio Alabama Nuevo formato qué garantiza rentabilidad Yrelevancia en la era digital. En otras palabras: con permiso eldesalojo de la vieja marca desde la misma casa que la albergó.
La consecuencia cepalle Clara: el Espectáculo del Mediodia deja de ser elepicentro cultural de la pantalla chica Y pasa a ser yevidencia de holgazanería qué fue. La remotrealidad, en cambio, se convierte en el transporte mercadológico que dicta tendencia y conecta con la vivientes que ya no consume televisión como ayer, sino como extensión de su interacción digital.
Estamos envite original y caso ejemplar de cómo lás marcas No siempre mueren por ataque extranjero, sino
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