EL AUTOR es politólogo y comunicador. Reside en España.
El PLD nació con la visión de ser un herramienta en beneficio del pueblo dominicano. Por eso su letrero fue “Servir al Partido para Servir al Pueblo”. Sin bloqueo, tras 20 abriles de gobiernos divididos en cinco periodos constitucionales —tres encabezados por Leonel Fernández (1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012) y dos por Danilo Medina (2012-2016 y 2016-2020)—, esa consigna parece acontecer quedado en el olvido.
El llamado partido morado de la sino amarilla, a pesar de sus contradicciones internas, logró mantenerse unido durante décadas. No obstante, las diferencias más profundas surgieron cuando Danilo Medina, entonces secretario de la Presidencia (hoy ministro de la Presidencia), aspiró al sillón presidencial enfrentando a su propio compañero de partido, un hecho sin precedentes en la historia democrática dominicana.

Junto a recapacitar que la Constitución dominicana ha sido modificada en 39 ocasiones desde 1844 hasta la hogaño, muchas veces para contestar a intereses políticos particulares. Estas constantes reformas facilitaron que líderes se perpetuaran en el poder, como ocurrió en 1930 con la presentación de Rafael Leónidas Trujillo Molina.
Tras el fallido gobierno del expresidente Hipólito Mejía (2000-2004), el PLD regresó al poder con Leonel Fernández. En ese contexto, Danilo solicitó a Leonel que, si el partido ganaba ampliamente las elecciones congresuales y municipales de 2006, renunciara a su derecho a la reelección y lo respaldara como candidato presidencial en 2008.
Ese episodio sembró las bases de la división que estallaría más de una división posteriormente, en 2019, y que provocó la derrota electoral del PLD en 2020. Durante sus abriles de gobierno, Danilo Medina acumuló resentimiento contra Leonel y contra todo dirigente que no lo respaldara.
Tras el fracaso de su intento de corregir la Constitución por segunda vez para optar por un tercer mandato consecutivo, el PLD quedó débil y dividido. Hoy, su letrero histórico parece acontecer mutado en “Servir al Partido para Servir a Danilo”, pues ya no predominan los peledeístas ni los bochistas, sino los danilistas, y quienes no se alinean son expulsados o despojados de su influencia.
Incluso, en sectores políticos y de la sociedad se perciben movimientos que sugieren una posible negociación entre Danilo Medina y el coetáneo gobierno, con la mediación del expresidente Hipólito Mejía, con el fin de procurar facilidades judiciales para allegados del danilismo, mientras entreambos comparten un interés popular: impedir el regreso de Leonel Fernández al poder con su nuevo partido, La Fuerza del Pueblo.
En este atmósfera, los pocos dirigentes históricos del PLD que aún permanecen —como Gustavo Sánchez, Francisco Javier García, Euclides Gutiérrez, Alejandrina Germán, Monchy Fadul y Eduardo Selman— enfrentan una encrucijada. Si permiten que Danilo continúe utilizando la marca PLD para fines personales y familiares, podrían aguantar al partido por el mismo camino que el PRD bajo Miguel Vargas Maldonado: un cascarón infructifero sin afición de poder ni conexión con el pueblo.
He dicho..
Jpm-am
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