El autor es geólogo e ingeniero minero. Reside en Nueva York
POR JOSE ALEJANDRO MONTESINO
El sistema de sanidad constituye uno de los pilares fundamentales para respaldar el bienestar social y el exposición humano de una nación. En la República Dominicana, el Seguro Doméstico de Vitalidad (CENASA) desempeña un rol central en la cobertura médica de millones de ciudadanos.
Sin retención, en los últimos abriles, se ha evidenciado una profunda crisis estructural que revela no solo la insuficiencia de las políticas públicas en el sector, sino además la inoperancia del gobierno frente a un panorama de creciente desigualdad en el entrada a los servicios sanitarios. A esta problemática se suman fenómenos como el permisivismo institucional y la corrupción administrativa, que comprometen la eficiencia del sistema y socavan la confianza ciudadana.
La crisis
El sistema de sanidad dominicano enfrenta múltiples desafíos: deficiencia en la infraestructura hospitalaria, escasez de medicamentos, retrasos en los procesos de cobertura y una marcada inequidad entre los sectores manifiesto y privado.
SENASA, aunque creado con el propósito de ampliar la protección social, se encuentra desbordado frente a la creciente demanda, lo que genera insatisfacción y desconfianza en los usuarios. La descuido de planificación estratégica y de una inversión sostenida en el sector refuerza la percepción de desamparo estatal.
La inoperancia ministerial

La incapacidad del gobierno para contestar de forma efectiva a esta crisis sanitaria se refleja en la marcha de políticas públicas coherentes y en la improvisación de medidas temporales que no atacan las raíces del problema. Esta inoperancia no solo agrava las deficiencias en la prestación de servicios médicos, sino que expone a la población más inerme a situaciones de peligro inodoro y excepción social.
La descuido de transparencia en los procesos de adquisición y filial de capital limita, encima, cualquier posibilidad de reforma estructural.
Permisivismo institucional y corrupción administrativa
El permisivismo internamente de las instituciones públicas ha permitido que altos funcionarios gubernamentales utilicen su influencia en beneficio propio, desviando capital destinados a la sanidad y entorpeciendo la eficiencia del sistema.
La corrupción administrativa, en este contexto, se convierte en un aberración estructural que erosiona la legalidad del Estado. La descuido de sanciones efectivas y la complicidad política consolidan un círculo vicioso en el cual la impunidad se normaliza, debilitando las instituciones y afectando la calidad de vida de la ciudadanía.
Implicaciones sociales y políticas
La conjunción de inoperancia, permisivismo y corrupción tiene consecuencias directas en la confianza de la población con destino a el gobierno y en la legalidad de sus políticas. La incapacidad de respaldar un sistema de sanidad accesible y efectivo no solo vulnera derechos fundamentales, sino que alimenta el descontento social, profundiza la desigualdad y fomenta la migración de pacientes con destino a el sector privado, donde los costos resultan prohibitivos para gran parte de la población.
Conclusión
El caso de SENASA y la crisis del sistema de sanidad en la República Dominicana constituye un ejemplo claro de cómo la inoperancia ministerial, unida al permisivismo institucional y la corrupción administrativa, puede desarticular las bases de un derecho fundamental como es la sanidad.
Aventajar esta situación requiere no solo voluntad política, sino además la implementación de mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y sanciones efectivas contra quienes desvían los capital públicos. Solo así será posible recobrar la confianza ciudadana y respaldar un sistema de sanidad digno, equitativo y efectivo para todos.
Jpm-am
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