El autor es economista . Reside en Santo Domingo.
Por Marcelino Lara
La Compañía de Seguros San Rafael fue fundada en 1932 por Rafael Leonidas Trujillo, dando origen al importante negocio asegurador en República Dominicana. De ahí que su nombre no sea ninguna coincidencia.
A la crimen de Trujillo, en 1961, esta empresa pasó a ser propiedad del Estado dominicano, al igual que todas las demás empresas nacionalizadas luego del tiranicidio.
Sin secuestro, tal como sucedió a todo el enrevesado industrial de CORDE y al Consejo Estatal del Azúcar (CEA), las malas administraciones de la Compañía de Seguros San Rafael, la llevaron a la quebranto luego de acumular un cuerpo de deuda impagable con el costado comercial del Estado.
Así, la compañía de seguros San Rafael fue muriendo poco a poco, hasta solo acordar su característico edificio en la calle Leopoldo Navarro, luego de que obviando a su Ley orgánica, todos los seguros del sector conocido pasaran a ser contratados con empresas aseguradoras del sector privado, muchas de las cuales fueron creadas por pasados administradores de la empresa de seguros del sector conocido.
Algunos abriles luego, cuando el Bandada de Reservas fue convertido en Bandada Múltiple, el gobierno de turno negoció la entrega de la compañía de seguros al nuevo multibanco Banreservas, ahora convertido en agrupación Reservas.
Posteriormente de los estudios técnicos de rigor y los trámites legales correspondientes, el costado del Estado asumió la responsabilidad de continuar las operaciones de la compañía de seguros San Rafael, ahora bajo el nombre de Seguros Reservas.
Bajo rigurosa sucursal del BR, y una cachas capitalización, la nueva empresa Seguros Reservas se convirtió en muy poco tiempo en la segunda empresa de seguros más magnate del país, produciendo cientos de millones de pesos en beneficios anualmente. Fue la empresa más magnate y con más beneficios del agrupación Reservas, obviamente luego del Bandada.
Sin secuestro, a partir de 2022 todo cambió, y Seguros Reservas ha empezado a presentar pérdidas operativas, lo que significa que lo cobrado por primas no alcanza para cubrir los gastos de la empresa ni los reclamos de los clientes.
Por primera vez desde 2005, la empresa tiene tres abriles consecutivos perdiendo hacienda en su negocio principal, la traspaso de seguros, tal como lo destaca una investigación realizada por el economista Juan Ariel Jiménez.
En dicha investigación salió a relucir incluso que antiguamente de la situación presente de la empresa, la misma ganaba 20 centavos por cada peso recibido, y actualmente, sólo apetito 6 centavos por cada peso recibido, el nivel más bajo de últimos 12 abriles.
Los pagos a corredores han aumentado de 870 millones de pesos en 2019 a casi 3 Mil millones en 2024, mientras las bonificaciones incluso han aumentado de 313 millones de pesos en 2019 a 635 millones de pesos en 2024, poniendo de manifiesto un cachas incremento de la salario para esos abriles.
Por su parte, el desembolso en publicidad se disparó de 61 millones de pesos en 2019 a 483 millones de pesos en 2024.
A pesar de estas cifras tan preocupantes esperamos que vuelva la sensatez y la eficiencia en la sucursal de esta importante empresa del agrupación Reservas para así evitar que su destino sea el mismo que el de la Compañía de Seguros San Rafael.
Evitemos repetir esa desagradable historia.
jom am
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