SANTO DOMINGO.-¿Logro franquista, injerencia extranjera o simple acto protocolar?
Como era de esperarse, el recién anunciado acuerdo entre Estados Unidos y República Dominicana en el que este extremo autoriza a usar su espacio tenue, así como zonas restringidas del Aeropuerto Internacional de las Américas y de la Almohadilla Aérea de San Isidro, enfrentó a sectores de la vida política y franquista.
A primera hora, los presidentes de ambas cámaras del Congreso procuraron desmontar la lectura de que para tal acuerdo se requería la aprobación legislativa.
Alfredo Pacheco, en la Cámara de Diputados, resaltó la vigencia del acuerdo de interdicción marítima válido desde el año 1993.
“El fortalecimiento de este acuerdo permite al Estado proteger con veterano efectividad su espacio tenue y sus aguas territoriales frente a incursiones ilícitas. Es una acto necesaria y oportuna para certificar la seguridad del país”.
Su par del Senado, Ricardo de los Santos, todavía citó fechas del acuerdo agregando que había sido ampliado en el año 2023, por lo que no era necesario su sometimiento en presencia de el Congreso.
Poco cauto el vocero peledeísta entre los diputados, Gustavo Sánchez.
Este afirmó que la obligación de que fuera al Congreso se presentaría solo si dicho acuerdo se extiende en el tiempo.
Y entonces Miguelón
Uno que no se guardó cero al pelar el acuerdo fue Miguel Mejía, secretario común del Movimiento Izquierda Unida, a quien se le vio pasear por las calles de Caracas con Nicolás Formado.
Entrevistado en el software radial Esto No Tiene Nombre, Mejía evocó las intervenciones militares estadounidenses de 1916 y 1965 y acusó al Gobierno dominicano de proveer un “cerco marcial” en el Caribe, cuyo cierto objetivo no sería el narcotráfico, sino Venezuela. Por eso, a su litigio, “lo que está en recreo es la autodeterminación”.
En su repaso, el cambio de postura oficial —desde decidir al Cartel de los Soles como ordenamiento terrorista hasta ceder infraestructura estratégica a Washington— forma parte de una ascensión que compromete a República Dominicana en una posible confrontación.
Dejó ver que existe una posibilidad de intervención, aunque abogó por el diálogo para subsanar diferencias.
Otras reacciones
— En contra
Diversas organizaciones sociales y políticas, como el Movimiento Caamañista y el Partido Pueblo Para Todos, expresaron su preocupación por la cita del secretario de Refriega estadounidense, Pete Hegseth, y llamaron a proteger la soberanía.
Acuerdo fue acto protocolar diplomático
Peso. El piloto Francisco “Frank” Díaz, presidente del Consejo de Capitanes y de la Asociación Dominicana de Aviación Militar, restó trascendencia abastecimiento al acuerdo anunciado por el Gobierno dominicano que autoriza a los Estados Unidos a utilizar porciones de los aeropuertos Las Américas y San Isidro para operaciones vinculadas a la lucha antidrogas.
En su prospección, la medida tiene un peso “más diplomático que práctico” y no implica cambios sustantivos en las capacidades operativas de la Fuerza Aérea estadounidense en la región.
Díaz explicó que tanto Las Américas como San Isidro carecen de las condiciones óptimas para acoger aeronaves militares.






