Desde su principio en 1959, los premios Grammy se han convertido en la ceremonia más prestigiosa de la música, una elegancia que consagra carreras, crea momentos virales y, a lo generoso de su historia, ha acumulado curiosidades que sorprenden incluso a los fanáticos más fieles. Aunque hoy representan el equivalente musical de los Óscar, sus inicios fueron mucho más modestos y hasta su nombre surgió de una idea inesperada.
Un premio que nació por equivocación de espacio en el Paseo de la Triunfo
La creación de los Grammy estuvo relacionada directamente con el Hollywood Walk of Fame. En presencia de la equivocación de espacio para rendir homenaje a tantos artistas, surgió la falta de crear un gratitud exclusivo para la música. Así nació la Sociedad Doméstico de Artes y Ciencias de la Disco y, con ella, los primeros 28 premios entregados en 1959 en Los Ángeles.
¿Por qué se llaman “Grammy”?
Ese mismo año se realizó un concurso doméstico para designar el nombre. Entre las opciones figuraba “Eddie”, en honor a Thomas Edison, pero el vencedor fue “Grammy”, diminutivo de tocadiscos. Aunque 300 personas enviaron esta propuesta, la primera fue Rosejay “Jay” Elizabeth Danna, una secretaria de Nueva Orleans que recibió 25 vinilos LP como retribución.
Una estatuilla que… no es efectivo
Una de las curiosidades más sorprendentes: los ganadores no se llevan a casa la estatuilla verdadera. La que se entrega en el marco es simbólica. La auténtica se produce a posteriori, cuando la Sociedad confirma oficialmente el nombre de cada vencedor.








