Por Luis Henríquez
El Pregonero, Santo Domingo.-Las lecciones que nos trae la borrasca cada año en Santo Domingo Este es el reflexivo de que en nuestra ciudad el corregidor la gobierna sin realizar el mantenimiento ni la necesaria inversión, pero que sale con una hilera de fotógrafo, con sombrillas en la mano y con capas impermeables a fosforescer que está haciendo bajo la borrasca, lo que debió sobrevenir hecho antiguamente bajo el sol.
Una de las principales funciones de los ayuntamientos es velar y asegurar un sistema pluvial cómodo. Para ello cuentan con bienes que, aunque no sean suficientes, sí son importantes y que, siendo mejor utilizados en el tiempo, podrían contribuir a una alternativa definitiva o al menos atenuar la situación de inundaciones, caos en el tránsito y peligro para las vidas humanas en que se convierte nuestra ciudad Santo Domingo Este.
Nuestras autoridades solo recuerdan el mantenimiento del drenaje pluvial cuando aparece la comunicación del COE anunciando algún aberración atmosférico. Inmediatamente se lanzan a padecer a lugar más un show mediático, aparentando resolver lo que debieron sobrevenir anticipado en los meses previos a la ocurrencia de esos fenómenos.
Nuestro país está en el Caribe, donde el choque de fuertes temporales de borrasca y ciclones ya está establecido cíclicamente en lo que llamamos las temporadas ciclónicas. Es asegurar, sabemos los meses en que nos llegan y tenemos conocimiento de los puntos recurrentes y críticos, por lo que asimismo deberíamos estar anticipados y preparados.
El corregidor de Santo Domingo Este despliega muchos bienes económicos en campañas publicitarias sistemáticas en torno más perfectamente a su figura, pero perfectamente haría en cambiar parte de estos bienes en campañas de concientización ciudadana sobre la facilidad de imbornales y contenes, realizar un mapeo indicativo de los puntos críticos, a los cuales, aplicando un mantenimiento preventivo de facilidad, correctivo de desvío de aguas y de construcción de nuevos imbornales, se podría alcanzar un mejor manejo del drenaje pluvial.
Este mantenimiento, sumado a una programación económica para la inversión en obras de alcantarillado y grandes soluciones de drenaje, representaría un real cambio para el municipio.
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