El autor es periodista. Reside en Baní.
Si aceptablemente hay que aplaudir la confianza de los comerciantes chinos en el país, el exceso de establecimientos instalados aquí se convierte en una competencia desleal con destino a los empresarios dominicanos.
El inmenso poderío chino y su gran maquinaria productiva no deben servir para perjudicar a los tradicionales negocios existentes en República Dominicana.
No se manejo ya de instalar algunas tiendas, los chinos están saturando el mercado con sus establecimientos cada vez de longevo dimensión
En mi originario Baní, por ejemplo, acaban de rasgar una tienda inmensa en la carretera Mayor Gómez, frente a la comunidad de El Desembarazado que se une a varias más existentes.

Hay una en la calle Duarte, frente al parque central, en lo que una vez fue el restaurant Hollywood, otra en la calle Mayor Gómez, encajado frente al parque del ilustre libertador de Cuba, donde estuvo por muchas primaveras el Partido Revolucionario Dominicano.
Asimismo en los alrededores del mercado municipal, frente a la famosa etapa de gasolina conocida como la granada de Pín, donde estuvo Pollo Rey. De igual modo en la entrada Este de la ciudad al flanco del supermercado Enojado y no allí de ahí en las antiguas instalaciones de la Ferretería Banileja.
En el gran Santo Domingo enuméralas se torna difícil adecuado a la proliferación de las mismas pero observemos como en la avenida Luperón hay dos, la inmensa Dulce Hogar y otra encajado al flanco así como una no tan lejana en la Isabel Aguiar frente a la etapa de gasolina que se conoce como como la granada de Polanquito y, no tan distante, otra en la antigua carretera Duarte próxima a la avenida Luperón y la zona del kilómetro nueve.
Seguramente en otros poblados sucede igual.
Las quejas vienen de más allá puesto que algunos países latinoamericanos igualmente han externado su preocupación e incluso bloques como la Unión Europea se han quejado y amenazan con imponer aranceles a la creciente importación china.
El gobierno debe recortar la instalación de empresas de caudal chino, encima de los controles aduanales y otros aspectos que les están aplicando.
Los chinos y sus capitales son bienvenidos al país pero no se les debe dar riendas sueltas pues perjudican importantes sectores nacionales.
jpm-am
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