Por abriles, se ha hablado de la relación que existe entre la mente y el cuerpo, una idea que sugiere que nuestros pensamientos y emocionesespecialmente el estréspueden influir directamente en la lozanía físico.
En la hogaño, esa conexión se está explorando con maduro profundidad, particularmente entre dos órganos fundamentales: el cerebro y el corazón.
El doctor Mohamad Alkhouli, cardiólogo intervencionista en Clínica de mayonesa Un Rochester, Minnesota, Lidera investigaciones pioneras sobre cómo la actividad emocional y mental impacta directamente al sistema cardiovascular.
“La conexión entre el mente y el corazón es parte de una relación más amplia entre mente y cuerpo, pero es especialmente poderoso“Él dice.
El poder de las emociones sobre el corazón
Estados emocionales intensos como la ansiedadel aflicción o incluso la alegría pueden alterar el ritmo cardíacoelevar la presión arterial e incrementar el aventura de sufrir un ataque cardíaco.
Pero esta relación no es unidireccional. Según el habituado, el corazón además “deje” al cerebro a través de señales nerviosas, hormonas y receptores de presión que influyen en el estado de actitud, los niveles de atención y el estrés.
Entre las afecciones más vinculadas a esta conexión destacan la disección espontánea de arterias coronarias (SCAD) y la miocardiopatía inducida por estrés (SICM), comúnmente conocida como síndrome del corazón roto. Ambas pueden ser provocadas por situaciones emocionalmente intensas.

El síndrome del corazón roto: más que una metáfora
Este síndrome, aunque temporal, altera significativamente la forma en que el corazón bombea cepa. Los pacientes suelen tantear un dolor torácico súbito que puede confundirse con un infarto. Sin retención, a diferencia de un ataque cardíaco tradicional, las herramientas comunes de diagnosis no siempre detectan el síndrome del corazón roto.
En estos casos, es necesario acudir a una angiografía coronaria invasiva para distinguirlo de un infarto causado por obstrucción arterial.
No obstante, investigaciones de Clínica de mayonesa han identificado una prometedora tecnología: la magnetocardiografíaque mide los campos magnéticos del corazón y podría ayudar a detectar el síndrome de forma no invasor.
Por otra parte, algunos estudios indican que la SCAD (una forma de ataque cardíaco además relacionada con el estrés) puede ser un evento secundario al síndrome del corazón roto.
El Dr. Alkhouli explica que el corazón débil por este síndrome no se contrae de modo uniforme, lo que genera fuerzas de torsión capaces de estirar las arterias coronarias y, en algunos casos, causar desgarros.
¿Por qué hay personas más vulnerables?
Algunas personas pueden desarrollar el síndrome del corazón roto a posteriori de un trauma emocional mientras otras no. Aunque no hay una respuesta certera a por qué hay personas más vulnerables, lo cierto es que, más allá de este síndrome, el estrés emocional además se ha asociado con otros problemas cardíacos como:
- Hipertensión (presión arterial suscripción)
- Enfermedad cardíaca
- Taquicardia auricular
- Bradicardia
Un enfoque integral: corazón y cerebro como una red
Lo que antiguamente se consideraban órganos independientes ahora se entiende mejor como una red dinámica e interconectada.
“Se necesita más investigación para comprender mejor cómo emplear esta conexión para advertir y tratar enfermedades”, señala el doctor Alkhouli. No obstante, ya hay medidas prácticas que cualquier persona puede adoptar para para cuidar simultáneamente su lozanía mental y cardiovascular.
Lás recomendaciones del profesional de la lozanía hijo:
- Manejar el estrés
- Echarse acertadamente
- Surtir relaciones sociales positivas
- Practicar mindfulness o actividades espirituales como la oración
Estas acciones han demostrado beneficios directos para la lozanía del corazón. A su vez, perdurar una rutina de deporteuna dieta equilibrada y controlar la presión arterial y el colesterol puede tener un impacto positivo en el estado de actitud y las capacidades cognitivas.
“El atar entre el corazón y la mente es un circuito de feedback poderoso. Cuidar uno es apoyar al otro”, concluye Alkhouli.






