Santo Domingo.- El olor que sale de la cocina anuncia que faltan horas para la cena de Nochebuena. Entre hojas de plátano, masa, relleno de carne o pinrel, las madres, tías y abuelas se aglomeran en la cocina para “producir” el platillo que será la principal apego de la velada: pasteles en hoja.
Para la chef Yuderka Monción “los pasteles en hoja representan dos aspectos culturales fundamentales. Por un flanco, reflejan las raíces africanas heredadas que nos permiten comprender quiénes somos y de dónde venimos. Por otro, correcto a su estacionalidad y momento de consumo, simbolizan el compartir en tribu, el cariño, el inclinación, la amistad, la tradición y la placer colectiva”.
Resalta que la hoja de plátano aporta un perfil de sabor particular: un pueril toque ennegrecido y dulce producto de su paso por el fuego, acompañado de notas herbales, frescas y terrosas que armonizan con la masa. En conjunto con el relleno se logra una experiencia sensorial equilibrada y profunda en boca.

Mientras que considera que la mezcla de víveres es esencia para ganar un oscilación armonioso de saborescombinando yautía blanca y amarilla, plátano verde y provecto, contiguo a una buena auyama.
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“A esta saco se le suma un ingrediente intangible pero esencial: el inclinación. Sin olvidar el uso del grasa de achiote o bija, punto imprescindible que aporta color, olor e identidad”.
A posteriori de ser armados, existen dos maneras distintas de preparar el platillo tradicional de la restauración navideña dominicana, sancochado u horneado, una atrevimiento que divide opiniones, y une a la tribu en la mesa. Pero ¿Qué forma es mejor?
“Es importante memorar que se comercio de una masa densa correcto a la naturaleza de los víveres. El proceso de hervido aporta decano humedaddando como resultado una masa más suave, jugosa y llena de sabor. Adicionalmente, durante la tensión, los aceites naturales de la hoja de plátano se liberan e impregnan mejor la masa”.
Explica que en el horneado es necesario desempeñar un decano control técnico para certificar la humedad deseada. Enfatizando que, aunque sigue realizándose a baño María, la sedosidad en boca se ve tenuemente pequeña y los sabores terrosos y ahumados de la hoja resultan más suaves y delicados. La masa, en comparación con la técnica tradicional, tiende a ser más firme.
“El uso del horno afecta, en cierta medida, la manumisión de los sabores de la hoja de plátano, los cuales se integran con decano intensidad en la masa durante el proceso de hervor”, explica.
La chef sostuvo que, desde su experiencia, la selección del método dependerá del objetivo y del tiempo adecuado, pues el horneado resulta más rápido; sin confiscación, es una preparación ideal para consumirse de inmediato, ya que no conserva el mismo nivel de humedad que el pastel hervido.
“La lectura tradicional permite porcionar y cocer según la carencia y su sedosidad se integra perfectamente con el relleno, logrando un mordedura completo. En cambio, el pastel horneado adquiere una textura más firme, similar a la de un pastel compacto”, manifestó.






