Fernando Pérez entrevistado por Denny Madé y Julio César García.
Por Julio César García
SAN CRISTOBAL.- Nuestra provincia no solo se reconoce en su cosmografía y en sus voces, igualmente se reconoce en sus bailes. Cincuenta y tres abriles han pasado desde ese 16 de abril 1972, cuando en la sección de Nigua nació lo que entonces era casi nada un reunión de bailable. Hoy, más de medio siglo luego, se levanta como la entidad folclórica más emblemática de la provincia: el Ballet Folclórico San Cristóbal.
“Yo era un bebé cuando se fundó. En ese tiempo se decía reunión de bailable; fue el hábil Fradique Lizardo quien introdujo la categoría de ballet folclórico”, recuerda Fernando Pérez, presente director del conjunto y de la Casa de la Civilización en San Cristóbal.
La agrupación atravesó varios nombres que marcaron sus etapas de crecimiento y resistor. Primero fueron Los Arawacos, luego Los Sureños de Nigua, con los que se dieron a conocer a nivel franquista y llegaron a la televisión llevando en sus pasos la esencia del merengue y otros ritmos autóctonos.
Más tarde adoptaron el nombre Salvador María Beltrán (Prieto Mora), en honor a un profesor insigne de Nigua. Y sería bajo la dirección de Lorenzo Báez (Yuli), cuando —ya con Fernando Pérez como asesor— la agrupación pasó a llamarse Ballet Folclórico San Cristóbal.
Los nombres, las raíces y las memorias siempre estuvieron ligados a la vida y la pasión de quienes lo integraban. Fue María Dolores Pérez de Jesús (EPD), saltarina y pareja de bailable del hábil Pérez, quien inspiró gran parte de esa identidad que hoy se conserva como un patrimonio vivo dando los nombres al conjunto en sus diferentes etapas.
La trayectoria del ballet no se limita a escenarios locales. En estos 53 abriles, han conquistado premios y reconocimientos internacionales, entre ellos dos Récords Guinness por sus coreografías multitudinarias en merengue y holgorio, convirtiéndose en la única agrupación regional con equivalente distinción.
Pero detrás de cada logro ha habido carencias y sacrificios. Sin un fondo permanente que respalde sus proyectos, el Ballet Folclórico San Cristóbal se sostiene en la fuerza de su parentela: jóvenes y adultos que, con disciplina y coito por la pueblo, mantienen encendida la ardor de la tradición.
Hoy, el encomienda se expande a nuevas generaciones. En la Casa de la Civilización Blanca Kais Barinas, los niños aprenden a robar de la mano de Amarillento Pérez, quien transmite con ternura y rigor los ritmos más tradicionales. Los adultos continúan sus prácticas bajo la faro incansable del hábil Fernando Pérez, quien sigue al frente de la institución con la misma entrega de hace décadas.
El hábil Fernando Pérez fue entrevistado en el software Entre Libros, Civilización Y Tú, que se transmite por MagisFm, bajo la producción y conducción de Denny Madé y Julio César García.
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