Area céntrica ciudad de San Cristóbal
Por CARLOS SALAZAR
San Cristóbal está viviendo un momento esencia. Una nueva vivientes empresarial y comercial ha decidido involucrarse, aportar y tejer alianzas. Este impulso nos invita a dar el sucesivo paso: volver diferente para construir un futuro mejor, con visión de dispendioso plazo y un principio rector incuestionable: el correctamente colectivo debe estar por encima del interés particular.
Cuando una ciudad encuentra su ruta de expansión, ganan todos. Crecen las empresas, se multiplican los empleos, alivio el entorno y florece el tejido social. Eso es exactamente lo que necesitamos: acontecer de esfuerzos individuales a una logística compartida.
Pensemos en el grupo de la cuerda. Si cada agrupación tira cerca de un banda desigual, la fuerza se dispersa y no se avanza. Pero cuando todos empujan cerca de el mismo banda, el resultado llega rápido. El expansión territorial funciona igual: sin coordinación, se desperdicia energía; con alianzas, se multiplica.
El lucha está en alinear la inversión privada con la visión o el Plan Clave de San Cristóbal, el ordenamiento territorial, el ecoturismo y la civilización viva que nos identifica. No se manejo de esperar que el Gobierno lo haga todo ni de dejar la tarea exclusivamente al sector privado. Se manejo de ejecutar como socios estratégicos. Ninguna ciudad se transforma solo con fondos públicos, y ninguna pertenencias circunscrito se consolida sin la iniciativa empresarial.
Existen experiencias que demuestran que este camino funciona. Medellín, Bilbao o Curitiba supieron articular esfuerzos entre Estado, empresas y entidad para mudar su estructura productiva y su entorno urbano. San Cristóbal todavía tiene lo necesario para dar ese brinco: talento, ubicación estratégica, civilización emprendedora y un plan. Lo que equivocación es valentía colectiva. Cito estos ejemplos internacionales porque en esos espejos debemos mirarnos: en el de ciudades que se atrevieron a mirar su futuro de forma diferente y a hacer lo necesario para presentarse hasta ahí.

Alternativas
Para avanzar cerca de ese futuro, hay alternativas necesarias como: construir alianzas público-privadas (APP) sólidas que alineen la inversión privada con el Plan Clave de San Cristóbal. Esto implica crear un transporte de inversión transparente, como un fideicomiso circunscrito, que permita cofinanciar proyectos estratégicos en áreas esencia como gobierno de residuos, energía solar distribuida, agua, ecoturismo, mercados y movilidad. Proyectos de detención impacto que, por separado, serían más lentos o inviables.
Con una meta clara, por ejemplo, destinar aproximadamente del 1 % del PIB provincial a proyectos público-privados permitiría mudar la infraestructura básica en menos de cinco primaveras, y dinamizar la productividad circunscrito. Medellín lo demostró: en una período articuló más de vigésimo APP y redefinió profundamente su estructura urbana y económica.
Se manejo de concentrar esfuerzos en pocos proyectos correctamente definidos, con métricas claras y trazabilidad, para que cada inversión tenga propósito, retorno y visibilidad. A esto debe sumarse una ejecución ágil, con reglas estables, ventanilla única y plena transparencia para producir confianza y resultados.
La entidad todavía es un actor esencia, su rol es central, formando talento técnico y digital para reponer a la demanda verdadero de las empresas y midiendo el impacto social y financiero de cada iniciativa. Con estos utensilios integrados, las APP dejan de ser un concepto universal y se convierten en la palanca que puede mudar San Cristóbal.
El momento es este: acontecer de la intención a la energía, de la fragmentación a las alianzas, de lo urgente a lo importante. Es momento de volver juntos para obtener todos. Si empujamos todos cerca de el mismo banda de la cuerda, San Cristóbal crecerá, pero sobre todo será una ciudad que brinde a su gentío un futuro diferente y mejor.
JPM
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