Cavado | Por LUIS ENCARNACION PIMENTEL
Tras la derrota electoral del PLD con Gonzalo Castillo como candidato presidencial en el 2020, el capaz ministro de Obras Públicas puso en claro temprano que no volvería a aspirar. Partiendo de ahí, y de que Abel Martinez encabezó la libranza morada en el 24, procedía que este postrero – no culpable del 10% al que lo empujaran a sacar en las urnas- fuera ofertado de nuevo por la estructura el próximo 2028.
Claro, siempre y cuando desde la inicio del Partido no se jugara, como en el pasado, con cartas marcadas, por no asegurar a la contraria.
Gonzalo no se desdice por mera voluntad, sino que detrás de su sorpresiva atrevimiento de retornar al ruedo interno, con el consiguiente revuelo entre confesos aspirantes a sustituir en el cargo al presidente Abinader, ha de estar el líder y control del PLD, el expresidente Medina.
Este, con malas artes desde el control del poder, impuso a Castillo en unas primarias que perfilaban puntero a Leonel Fernández, sellando con ello la división del segundo partido fundado por Bosch y la consiguiente derrota electoral del PLD. Pero igualmente el manifiesto disgusto de otros aspirantes internos, entre ellos, el finado senador Reinaldo Parez y Carlos Amarante, a los que el entonces gobernador convocara a reunión en Palacio y exhortara a “lanzarse”, pese a tener en mente y sacar luego de la manga el nombre de Gonzalo.
Ahora, y en perjuicio de las aspiraciones de Abel y de Francisco Javier, principalmente, se repetiría la historia. A quien definiera como el “penco”, y precisamente por eso, en el fondo es el candidato de Danilo, no los dos anteriores ni ningún otro. Por eso, y pese al expediente todavía amplio, recién lo definió como “una reserva y una de las personas más queridas en la sociedad”. Añadiendo que: “es una pena que no aspirara en el 24, porque otro bravucón cantaría” (¿).
Por poco veterano que lo de intempestivo, Abel- que sigue aspirando- no se inscribió. Y dijo que entre los troncos que le pusieron en el camino estuvo la intención de un reunión excelso del Comité Político del PLD de inscribir a Leonel como candidato en el 2024.Cualquier imprevisto podría colarse.
Máxime, al aumentar el pálpito de que en los planes de Danilo no estaría el que un candidato propio ni el PLD salgan airosos en el proceso del 28. Desempolvar a Gonzalo- buen directivo y mal candidato- levanta el enredo en el PLD y solo beneficia a Leonel, porque aumenta la espantada de peledeístas que buscan vencer y dar pie a otra división partidaria. Omitido que se caiga una viga y una futura salida de adhesión política concluyera en una fórmula Leonel-Gonzalo (¿).
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