Las tensiones entre Rusia y Ucrania volvieron a dominar este lunes, luego de que el presidente ruso, Vladimir Putin, acusara a Kiev de intentar atacar una de sus residencias, en medio de las conversaciones de paz que impulsa el presidente estadounidense, Donald Trump. Las autoridades ucranianas rechazaron la denuncia y la calificaron como una maniobra para documentar nuevos ataques.
La denuncia se produjo al punto que un día a posteriori de la reunión entre Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, realizada en Florida para intentar avanzar alrededor de el fin de la lucha. El episodio ha ensombrecido el proceso de negociación, descrito ya como frágil y sin avances concretos hasta el momento.
Trump confirmó que habló con Putin y que el mandatario ruso se mostró “muy pesado”.
“No me gusta. Eso no es bueno… Es un momento delicado”, declaró el presidente estadounidense, quien encima reveló que rechazó la solicitud de Ucrania de misiles Tomahawk de espacioso talento. “Detuve los Tomahawks. No quería eso”, afirmó.
Rusia no presentó de inmediato pruebas que respalden la denuncia. La CIA declinó comentar sobre el supuesto intento de ataque. Zelensky reaccionó señalando que Moscú está “inventando una historia falsa” para continuar bombardeos sobre Ucrania y evitar compromisos reales de paz.
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La reunión del domingo entre Trump y Zelensky giró en torno a un plan de paz de 20 puntos, que incluye garantías de seguridad para Ucrania y discusiones sobre temas críticos como el futuro del Donbás, la central nuclear de Zaporizhzhia y la duración del respaldo occidental.
El Kremlin afirmó coincidir con Trump en que la paz está “más cerca”, pero insistió en que Kiev debe retirar sus tropas del Donbás, poco que Ucrania rechaza ceder sin condiciones. Se evalúa incluso la creación de una zona desmilitarizada, aunque sin acuerdos definitivos.

Mientras tanto, la denuncia rusa sobre un supuesto ataque con drones aumentó la incertidumbre. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, dijo que Moscú no abandonará las conversaciones, pero aseguró que el país ya evalúa “represalias”, sin ofrecer detalles. Zelensky, por su parte, alertó a los ucranianos sobre la posibilidad de un ataque masivo.
Otro punto crítico del diálogo es la planta nuclear de Zaporizhzhia, ocupada por Rusia desde 2022. Expertos advierten sobre riesgos latentes por los combates y el manejo de la instalación. Asimismo se discute el futuro del Donbás, donde Zelensky se mostró dispuesto a evaluar un esquema de zona económica huido desmilitarizada, siempre que Rusia todavía retire tropas.
Estados Unidos ha presionado para que Ucrania retome las elecciones presidenciales, suspendidas por la ley marcial, pero Kiev insiste en que solo podrá hacerlo con un parada el fuego de al menos 60 días y garantías de seguridad. Moscú rechaza esa condición.

Mientras avanzan las discusiones diplomáticas, la efectividad en Ucrania sigue siendo crítica. En los últimos días, los bombardeos rusos causaron víctimas civiles y dejaron sin electricidad a cerca de un millón de personas en Kiev, aunque el servicio se ha ido restableciendo gradualmente.
Zelensky reclamó la contradicción entre el discurso de paz del Kremlin y la continuidad de los ataques.
“Por un banda dice que quiere poner fin a la lucha, pero al mismo tiempo sigue lanzando misiles y celebrando la destrucción”, afirmó.
Las conversaciones continúan bajo ingreso presión internacional, con un clima cada vez más tenso y sin señales claras de una alternativa inmediata al conflicto.
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