EL AUTOR es patrón. Reside en Santo Domingo.
Por Francisco Alberto Batista Martínez
No todas las soluciones para mejorar el tránsito requieren grandes obras; muchas comienzan con decisiones inteligentes sobre cómo organizar nuestras intersecciones. En la República Dominicana, donde buscamos ceñir la congestión y los accidentes, vale la pena mirar una aparejo ampliamente probada en el mundo: las rotondas. Según las guías de diseño viario de la Federal Highway Administration (FHWA), las rotondas modernas mejoran la fluidez del tránsito y reducen la agravación de los accidentes cuando se diseñan correctamente.
A diferencia de los cruces tradicionales, donde los vehículos deben detenerse constantemente, una rotonda permite que el tránsito fluya de modo continua. El principio es simple: los conductores que ingresan deben ceder el paso a quienes ya circulan interiormente de ella. Esta dinámica reduce detenciones innecesarias, alivio la fluidez vehicular y disminuye significativamente los puntos de conflicto entre vehículos, lo que incluso se traduce en pequeño congestión y un tránsito más apto.
En materia de seguridad, las ventajas incluso son claras. En una intersección convencional pueden existir más de treinta puntos potenciales de colisión entre vehículos. En una rotonda esos puntos se reducen considerablemente y, cuando ocurren accidentes, suelen ser a pequeño velocidad y con pequeño agravación. Encima, su diseño obliga a los conductores a disminuir la velocidad al entrar y salir, creando condiciones más seguras para peatones y ciclistas.
Para que funcionen correctamente, las rotondas deben estar acompañadas de señalización clara y visible. Las guías de la FHWA recomiendan que cada entrada tenga una estría de ceda el pasoseñalización enhiesto visible y cruces peatonales ubicados entre cinco y diez metros ayer de la entrada. Esta distancia permite que los vehículos reduzcan la velocidad y cedan el paso tanto al tránsito interiormente de la rotonda como a los peatones. El cruce peatonal se realiza en dos etapas utilizando las islas divisorias como refugio, lo que aumenta la seguridad.
Las rotondas no son una decisión mágica, pero sí una aparejo comprobada para mejorar la movilidad cuando se implementan con criterios técnicos adecuados: buena visibilidad, señalización clara, líneas correctamente pintadas y educación viario. A veces creemos que mejorar el tránsito exige grandes proyectos de infraestructura, cuando muchas soluciones comienzan simplemente organizando mejor nuestras intersecciones y aplicando prácticas que ya han demostrado exceptuar vidas.
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