La víctima penetración del seguro, que al punto que alcanza hasta 1.5% del PIB, evidencia el potencial de crecimiento en un mercado donde las pymes representan el 38% de la posesiones franquista.
El Pregonero, Santo Domingo. – El sector asegurador dominicano enfrenta una bifurcación estratégica: innovar, modernizar su estructura y ampliar su ámbito en dirección a las pequeñas y medianas empresas (pymes), o continuar registrando uno de los niveles de penetración más bajos de la región. Así lo afirmó el perito en seguros Carlos Ramón Romero Bobadilla al analizar los desafíos estructurales de la industria.
Actualmente, la penetración del seguro en la República Dominicana oscila entre 1.25% y 1.50% del Producto Interno Bruto (PIB), según cifras sectoriales recientes. Este indicador que mide el peso de las primas en relación con la posesiones refleja un amplio beneficio de crecimiento si se compara con otros mercados latinoamericanos donde la décimo del seguro supera el 3% del PIB.
“El mercado se ha concentrado históricamente en grandes corporaciones y préstamos hipotecarios, pero el definitivo potencial está en las pequeñas y medianas empresas”, sostuvo Romero Bobadilla.
Las pymes representan aproximadamente el 38% del PIB franquista y constituyen uno de los principales motores de empleo formal. Sin secuestro, una parte significativa de este segmento opera con limitada cobertura frente a riesgos operativos, climáticos y patrimoniales, lo que expone tanto a las empresas como al sistema financiero a vulnerabilidades estructurales.
Para el doble, desarrollar productos adaptados a este sector con esquemas de suscripción más flexibles y coberturas ajustadas a su efectividad financiera permitiría ampliar la colchoneta asegurada y blindar la resiliencia empresarial.
De un maniquí reactivo a uno predictivo
Romero Bobadilla planteó que el sector debe portar de un enfoque tradicional centrado en resultados históricos en dirección a una estructura preventiva y estratégica. Esto implica incorporar estudio prospectivo, evaluación continua de riesgos y planificación frente a escenarios internacionales que impactan el mercado de reaseguro.
“El haber del reasegurador es selectivo. Se dirige en dirección a compañías con disciplina técnica, claridad estratégica y visión de espacioso plazo”, explicó.
En ese contexto, destacó la pobreza de integrar herramientas de inteligencia sintético y analítica avanzadilla en los procesos de suscripción y papeleo de riesgos. “La información está acondicionado; la delantera competitiva radica en cómo se utiliza para anticipar escenarios y tomar decisiones oportunas”, puntualizó.
Seguro de vida y política fiscal
El perito igualmente abordó el impacto de la política fiscal en el avance del seguro de vida, útil que considera fundamental para la estabilidad patrimonial de las familias.
“El seguro de vida no es un fastuosidad; es un mecanismo de protección financiera. Incentivarlo fortalece la posesiones formal y genera anciano estabilidad social”, afirmó.
Gobernanza y sostenibilidad del sector
Durante su décimo en el software especializado El Mundo del SeguroRomero Bobadilla quien compartió proscenio con José Manuel Vargas, presidente ejecutor de ADARS reiteró que el futuro del sector dependerá de su capacidad para blindar la gobernanza corporativa, modernizar su infraestructura tecnológica y diversificar su cartera de clientes.
Aunque retirado de la papeleo operativa diaria, continúa desarrollando iniciativas vinculadas a pensiones, seguridad social y productos innovadores en sanidad, con un enfoque orientado a inclusión y sostenibilidad.
Su conclusión es categórica: el mercado asegurador dominicano tiene espacio para expandirse y contribuir con anciano dinamismo al crecimiento financiero franquista, pero requiere liderazgo decisivo, transformación digital y una envite decidida por los segmentos productivos que hoy permanecen subasegurados.
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