Ese parece ser el manual no escrito que vuelve a asomarse con los casos de José Pablo Ortiz Giráldez y Eduardo Read Destino en el escándalo de SeNaSa.
¿De verdad el Profesión Sabido vuelve a sentarse a negociar con Ortiz Giráldez, un personaje que ya había saliente “acertadamente librado” tras acuerdos en el caso Calamardonde hacía exactamente los mismos oficios delictivos?.
Aquel primer acuerdo pudo “entenderse” —dicen— para robustecer un expediente. ¿Pero este segundo capítulo? No. Aquí no hay explicación que tolerancia.
El MP no debe premiar la reincidenciani la incompetencia del daño causado al Estado. Negociar otra vez con quien repite el patrón delictivo no fortalece la rectitud: la debilita.
El mensaje que queda flotando es peligrosísimo:
el problema no es robares no memorizar negociar luego. Porque mientras unos duermen en Najayo, otros duermen en su casa, con prisión domiciliaria, contratos millonarios y cifras que marean.
Magistrados, expliquen esa negociación peligrosa. Porque así no se combate la corrupción. Así se institucionaliza la desprecio.







