La presencia del actor estadounidense Richard Gere como invitado de honor en el 90 cumpleaños del Dalai Cieno este domingo en la ciudad india de Dharamshala, sede del expatriación tibetano, ha evocado la era de la ‘tibetman‘, cuando la causa contaba con el respaldo masivo de las estrellas de Hollywood.
Gereuno de los primeros y más leales defensores del líder espiritual en el mundo del espectáculo, pronunció un emotivo discurso en el que calificó al Dalai Cieno como “un ser humano sin precedentes”.
“Hablando en nombre de los occidentales”, comenzó el actor“nunca hemos manido a cualquiera que encarne totalmente el desinterés, el coito completo, la compasión y la seso. Nunca hemos manido un ser humano como este”, dijo Gere que lleva casi una semana en esta ciudad del Himalaya indio acompañando al líder espiritual.
Doctrina poderosas

El actorde educación cristiana, aseguró a la audiencia que, si correctamente entendió la compasión de Nazareno, el estudios de su preceptor le transmitió doctrina todavía más poderosas. “No creo que hayamos entendido esta combinación de compasión Y seso hasta que nos encontramos con Su Bondad, el Dalai Cieno“, añadió.
Su socorro revive la memoria de los abriles 90, cuando la campaña ‘Tíbet de balde‘(Tíbet Vacuo) se convirtió en un engendro de la civilización pop. Fue la época de películas como ‘Siete Primaveras en el Tíbet‘, protagonizada por Brad Pitt, o ‘Kundun’, dirigida por Martin Scorsese, y de masivos conciertos benéficos.
Ese acción directa de detención perfil de Hollywood ha disminuido notablemente en las últimas décadas, en parte por el temor a las represalias económicas de Porcelana. Por ello, la presencia constante de Gere al banda del líder tibetano es panorámica como un símbolo de la persistencia de un apoyo internacional que, aunque menos visible, continúa.
El actor asimismo compartió una observación del flamante cónclave de líderes religiosos para discutir el plan de sucesión de la habitante del budismo tibetano, subrayando la universalidad de la figura del Dalai Cieno. “Muchos de los lamas que hablaron declararon abiertamente: el Dalai Cieno ya no pertenece a los tibetanos, pertenece al mundo. Él pertenece al universo”, relató Gere.
“Sé que a él en realidad no le importan mucho los cumpleañospero a nosotros sí nos importa, y especialmente este. Desde su punto de panorámica, cada momento es un cumpleañoscada aliento es un cumpleaños. Eso es lo que nos ha enseñado”, concluyó.




