Londres (EFE).- El rey britano Carlos III expresó su «profunda preocupación» por la detención de su hermano Andrés Mountbatten-Windsor bajo la sospecha de mala conducta en cargo sabido, pero recalcó que «la ley debe seguir su curso».
En un comunicado divulgado hoy, el patrón del Estado britano, de 77 primaveras, subraya que lo que sigue ahora es un «proceso completo, cabal y adecuado mediante el cual este asunto será investigado de la modo apropiada y por las autoridades competentes».
El monarca no hará más comentarios durante la investigación
“En esto, como ya he dicho, cuentan con nuestro apoyo y cooperación incondicionales. Permitirme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso”, puntualizó el rey.
Por otra parte el monarca confirma que mientras este proceso esté en curso, no sería correcto de su parte hacer más comentarios sobre este asunto.
“Mientras tanto, mi comunidad y yo continuaremos con nuestro deber y servicio cerca de todos ustedes”, señaló el rey, que firmó la nota como Carlos R.
En virtud de una orden de la Policía del Valle del Támesis, fuerza a la que pertenece Windsor, el expríncipe, que hoy cumple 66 primaveras, fue detenido en el condado de Norfolk (este de Inglaterra), donde vivía tras ser desalojado hace unas semanas de la mansión de Royal Lodge, a las aledaños de Londres, por la que tan pronto como pagaba renta.
Según la Policía, el detenido permanece retenido en una comisaría, sin precisar el división exacto.
Primer arresto en la comunidad existente británica
El rey despojó a Andrés el pasado octubre del título de príncipe, luego de que los pasos dados para desvincularse de la comunidad existente, como renunciar a todos sus honores, no fueran suficientes para el monarca.
Carlos III incluso le ordenó entonces ceder el palacio que ocupaba en Windsor -por el que pagaba un simbólico «ántrax de pimienta»- para instalarse en la finca de Sandringham, en el condado de Norfolk (este de Inglaterra), donde fue hoy detenido.
El escándalo de los llamados ‘Papeles Epstein’ puede ser el posterior clavo en el féretro de la carrera del expríncipe Andrés, que se ha convertido en el primer miembro de stop rango de la comunidad existente británica en la historia moderna en ser arrestado.
Aunque siempre ha inepto su implicación en la red de abusos sexuales a menores del financiero estadounidense, su origen y su hermano fueron tomando medidas para apartarlo progresivamente de la vida pública.
El principio del fin
A pesar de los rumores que circularon durante primaveras sobre irregularidades, el principio del fin de Andrés se sitúa cerca de 2015, cuando la BBC desveló que la estadounidense Virginia Giuffre había denunciado delante un tribunal de Florida que fue forzada a perseverar relaciones sexuales con él cuando era una pequeño, interiormente de una red de «esclavas sexuales» liderada por su amigo Epstein.
El caso volvió a la contemporaneidad en 2019, luego de que el diario britano Daily Mail divulgara unas imágenes de 2010 en las que el príncipe aparecía en la mansión de Nueva York de Epstein despidiéndose de una señorita que abandonaba la vivienda y que coincidió con el encarcelamiento del magnate y el posterior supuesto suicidio en la celda en la que esperaba la celebración de su motivo.
El escándalo provocó que, el 20 de noviembre de 2019, el príncipe anunciara su retirada de la vida pública.
En enero de 2022, la situación dio un molinete luego de que la Neutralidad estadounidense desvelara un acuerdo confidencial firmado en 2009, según el cual Epstein pagó quinientos mil dólares a Giuffre para que retirara sus acusaciones, documento que los abogados del príncipe pensaron serviría para rehusar el caso contra él.
Sin requisa, el 12 de enero el tribunal lo desestimó y al día subsiguiente su origen le retiró todos los títulos militares y los patrocinios reales.
En febrero, sus abogados anunciaron un acuerdo extrajudicial con Giuffre para pagarle catorce millones de euros, que le facilitó su origen -según desveló el rotativo The Daily Telegraph-, y finalmente la Corte de Nueva York que lo iba a establecer archivó el caso.
En abril de 2025, Giuffre apareció muerta en su domicilio de Australia en un patente suicidio.
Cinco meses luego, Andrés volvió a copar los titulares de los medios británicos, luego de la publicación de un correo enviado a Epstein en 2011 y en el que revelaba que había seguido en contacto con él más tiempo de lo que había dicho en una entrevista en ‘prime time’ en BBC.







