
Fue hace exactamente una decenio, el 21 de diciembre, que SpaceX entró en los libros de récords al convertirse en la primera ordenamiento en recuperar un cohete de clase orbital al aterrizarlo verticalmente en la Tierra.
Siete abriles posteriormente de que el cabecilla de SpaceX, Elon Musk, planteara por primera vez la idea, y tras cuatro intentos fallidos de aterrizaje, un propulsor Falcon 9 regresó a Límite Cañaveral, en Florida, pocos minutos posteriormente de desplegar 11 satélites de comunicaciones Orbcomm OG2, permaneciendo limpio mientras se asentaba en posición tieso en el suelo.
Puedes ver el extraordinario momento a través del reproductor de vídeo integrado en la parte superior de esta página.
El avance hizo que SpaceX diera un gran paso alrededor de su objetivo de reutilizar propulsores de primera etapa para múltiples misiones, lo que le permitiría sujetar drásticamente el costo de las misiones espaciales, ya que no tendría que construir un cohete nuevo para cada planeo.
El aterrizaje fue una gran aviso en ese momento, pero hoy en día la correr tan pronto como atrae atención, por lo que se ha convertido en una rutina.
SpaceX ha pasado a utilizar el Falcon 9 no sólo para despliegues de satélites, sino igualmente para misiones de tripulación y carga a la Época Espacial Internacional, así como misiones privadas con tripulación y vuelos a la espejo.
Desde entonces, otras compañías de vuelos espaciales han intentado pugnar el logro de SpaceX al aterrizar un cohete de clase orbital, pero no es viable.
La compañía estadounidense de cohetes Blue Origin, dirigida por el fundador de Amazon, Jeff Bezos, fracasó en su primer intento con su cohete New Glenn a principios de este año, aunque tuvo éxito en un planeo más fresco.
Mientras tanto, una empresa china vio su cohete chocar contra el suelo cuando intentó aterrizar un propulsor por primera vez a principios de este mes.
SpaceX utilizó lo que aprendió del Falcon 9 para crear el megacohete Starship, que algún día debería dirigirse a la Espejo e incluso a Marte. Los ingenieros han opuesto una modo de sufrir a casa la primera etapa de Starship, llamamiento Super Heavy, aunque el proceso es un poco diferente al Falcon 9. En motivo de usar piernas para aterrizar en el suelo, SpaceX usa brazos mecánicos gigantes en la torre de impulso para “atrapar” el Super Heavy a medida que regresa, asegurándolo acoplado por encima del suelo.





