EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
En un atmósfera donde el entrenamiento periodístico enfrenta precarización profesional, desinformación masiva y ataques sistemáticos a la facilidad de prensa, el rol de los colegios profesionales cobra renovada relevancia.
El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) no escapa a esta ingenuidad. Su revitalización no sólo es deseable, sino urgente.
Atraer nuevos miembros, rejuvenecer su imagen y consolidar su autoridad honrado son tareas esenciales si se quiere que esta institución vuelva a ser un actor protagónico en la defensa de la profesión y en la articulación de sus intereses.
El primer paso es retornar a comunicar con claridad su propósito. La visión del CDP debe estar arraigada en principios firmes: facilidad de expresión, ética profesional y cortejo vivo a los desafíos del entrenamiento periodístico. No bastan declaraciones simbólicas.
Se requiere una novelística coherente y movilizadora, conectada con los títulos y aspiraciones de quienes ejercen este oficio en condiciones cada vez más complejas.

Pero el discurso debe traducirse en bono. No hay mejor forma de atraer miembros que mostrar un colegio vivo y procreador de oportunidades concretas.
Seminarios, talleres sobre herramientas digitales, información judicial frente a agresiones, redes de apoyo emocional y espacios de mentoría pueden reconfigurar al CDP como un serio superficie de pertenencia. Cuando los colegas sienten que el Colegio los representa y respalda, nace una comunidad que trasciende la afiliación formal.
El CDP asimismo debe modernizarse. En tiempos digitales, no puede subordinarse solo de canales tradicionales. La presencia activa en redes sociales, contenidos visuales de calidad, campañas interactivas y una web eficaz son esenciales para conectar con las nuevas generaciones.
Y la transparencia institucional es cardinal: rendir cuentas, mostrar resultados y comunicar con claridad genera confianza.
Otro eje fundamental es el prestigio social del periodismo. El Colegio debe plasmar el valencia tolerante del oficio, compartir historias que inspiren y promover el pensamiento crítico. Solo así se podrá combatir la desafección ciudadana y reposicionar al periodista como actor relevante en la vida pública.
Revitalizar el CDP no es solo vigorizar una institución: es una puesta por el futuro del periodismo. Una oportunidad para construir comunidad, defender principios y promover la excelencia profesional. La tarea no es tratable, pero sí impostergable.
quezada.alberto 218@gmail.com
Jpm-am
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