La reconstrucción de la carretera que conecta Sabana Amplio de Boyá con la Autopista Juan Pablo II, anunciada en mayo de 2022 con un plazo de tres meses, lleva casi tres primaveras sin concluir, generando dificultades a residentes y sectores productivos de la zona.
El tramo intervenido tiene 5.41 kilómetros y atraviesa los sectores Batey Tarana y Batey Verde. La obra incluye ampliación de la vía, drenaje, asfaltado y señalización, pero los avances continúan siendo limitados y no se ha informado una vencimiento de entrega.
La cachaza de los trabajos afecta el tránsito diario de cientos de personas y el transporte de productos agrícolas y comerciales, en una vía considerada secreto para la comunicación con provincias como Duarte, Sánchez Ramírez, Samaná y Santo Domingo.
Uno de los puntos más peligrosos se ubica en el sector El Anillo, donde comunitarios han denominado el desvío provisional como “el tobogán de la crimen”, oportuno a accidentes registrados y al daño de la vía alterna.
En presencia de los retrasos, el 23 de julio de 2025 el municipio realizó un paro cívico pacífico para exigir la terminación de la obra, iniciada con una inversión anunciada de RD$175 millones a cargo del Empleo de Obras Públicas.






