Santo Domingo.- El crecimiento confuso y expansión periférica rápida sin planificación, con consumo acelerado de suelo rural; la movilidad y el transporte colapsados, con dependencia del transporte privado y motoconchos, y fragmentación del transporte divulgado, son de los retos que enfrenta el Gran Santo Domingo de 20 a 30 primaveras acá.
A ese situación se suma un gran dita de vivienda, con problemas cualitativos y cuantitativos, y una débil política de suelo urbano y vivienda social, instrumentos que se traducen en pobreza urbana acompañada de vulnerabilidad climática, lo cual es una proyectil social.
Esos son parte de los desafíos citados por el arquitecto y urbanista, Donosura Sosa al dar una inspección al avance de la demarcación, quien atribuye parte de esos problemas a que el Gran Santo Domingo concentra la viejo población y bienes del país, pero persisten los mismos problemas, aunque no deja de deja de buscar que es la demarcación de más oportunidades.

“Existen nuevos barrios sin servicios básicos ni aprovisionamiento, resultando en ciudades extensas y costosas de surtir. Los servicios de infraestructura son insuficientes, con drenaje pluvial deficiente e inundaciones recurrentes”, comentó Sosa, quien deplora el que no se aplica la Ley 368-22 de Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos.

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Igual citó los problemas de manejo de residuos sólidos que califica de “críticos y persistentes, así las ocupaciones de áreas inundables, como algunos predios de los ríos Ozama e Isabela contaminados.
Sosa, ex director de la Escuela de Urbanística de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, afirma que faltan parques e infraestructura verde para la ajuste climática.
“El septentrión y el oeste del Gran Santo Domingo tiene menos inversión que el Distrito, con una brecha entre la ciudad formal y la positivo; Los alcaldes carecen de criterio y educación en planificación, resultando en poca coordinación entre municipios”, sostiene el profesional.
Otra preocupación que externada por Sosa es que no hay continuidad entre gestiones municipales, y no se toma en cuenta la planificación de todo el comarca.

Observa déficits de parques, aceras y espacios seguros, sin prioridad al peatón, como encima la ciudad tiene poca identidad urbana, no se cumplen las leyes y hay poca coherencia entre planificación, inversión y control.






