Por: Dra. Rosa Linda Rodríguez. Docente universitaria en turismo y cocina Consultora en mandato hotelera y progreso sostenible
Este 27 de septiembre, el Día Mundial del Turismo se celebra bajo el inscripción “Turismo y Transformación Sostenible”, una consigna que invita a repensar profundamente los pilares de la industria turística. En ese proceso de cambio, la cocina y la hotelería emergen como fuerzas decisivas: no solo alimentan y alojan al viajero, sino que pueden educarlo, conectarlo con el región y fomentar prácticas responsables.
La cocina tópico y la mandato hotelera, cuando se desarrollan con conciencia, se convierten en herramientas de progreso sostenible. Cada ingrediente cultivado de forma agroecológica, cada récipe transmitida por generaciones, cada habitación gestionada con eficiencia energética, representa una oportunidad para blindar economías locales, preservar culturas y estrechar el impacto ambiental del turismo.
En este nuevo enfoque, los profesionales del sector tienen un rol esencia. La educación turística debe ir más allá de las técnicas operativas. Es necesario formar cocineros, recepcionistas, guías, meseros y gestores con sensibilidad ambiental, compromiso social y respeto por la variedad cultural. La sostenibilidad no se improvisa: se estudia, se planifica, se vive.
Pero la transformación no depende solo de quienes trabajan en el sector. El turista asimismo tiene una responsabilidad.
Nominar productos locales, evitar el desperdicio, valorar la autenticidad por encima del boato, son decisiones que marcan la diferencia. Cada comensal y huésped puede ser un unido del cambio, si se le brinda la información y la motivación adecuada.
En muchos destinos, ya se están desarrollando iniciativas que combinan turismo, cocina y hotelería con enfoque sostenible: rutas agroecológicas, talleres de cocina tradicional, hoteles con certificaciones verdes, mercados de productores, experiencias de intercambio cultural. Estas propuestas no solo enriquecen el alucinación, sino que generan beneficios tangibles para las comunidades anfitrionas.
La transformación sostenible del turismo, como adecuadamente señala el inscripción de este año, no se logra con discursos ni con inversiones aisladas. Se construye desde lo común, desde lo tópico, desde lo humano. Y pocas cosas son tan humanas como compartir un plato de comida o descansar en un espacio que respeta el entorno.
Este Día Mundial del Turismo 2025, celebremos el turismo que nutre, que respeta, que transforma. Porque cuando el viajero elige con conciencia, el mundo firme saborea y descansa en un futuro mejor.






