La indignación doméstico es absolutamente legítima delante el fraude y el despilfarro descubierto en el SENASA. Y demuestra un creciente empoderamiento de la población, especialmente de las familias más pobres y vulnerables. Para la inmensa mayoría de los dominicanos constituye un patrimonio propio que no puede tocarse ni con el pétalo de una rosa.
Todo avance y logro del SENASA es considerado una conquista social invaluable. Y al mismo tiempo, cualquier porción de corrupción y/o malversación de sus bienes representa un serio atentado a su derecho al cuidado de la sanidad y al acercamiento a servicios suficientes, oportunos y de calidad.
El presidente Luis Abinader ha roto la tradición presidencial de hacerse de la panorámica gorda y/o de minimizar cualquier indelicadeza con los bienes públicos de funcionarios, familiares y allegados, nuevamente reiterando su política de cero complacencias con la corrupción y la impunidad.
Por eso delante las evidencias de fraudes millonarios designó al Dr. Edward Guzmán, un profesional tan calificado como honesto, para contener de inmediato y de forma radical, una hemorragia financiera sin precedente en el sector sanidad, que comprometía el seguridad financiero y la sostenibilidad de la ARS pública y la longevo del país.
Y no conforme aún, atacó directamente la causa fundamental del problema, primero estableciendo una relación más dinámica, sencillo y fiscalizadora del Consejo Directivo del SENASA (COSENASA) sobre su Dirección Ejecutiva. Segundo, creando una Comisión Técnica de suspensión nivel para asistir y asesorar al Consejo Directivo, en la responsabilidad de monitorear, evaluar y emitir reportes periódicos sobre los informes y los resultados obtenidos.
Y tercero, estableciendo un coto de 5.0 millones de pesos a las decisiones de Dirección Ejecutiva, eliminando así la discrecional sobre los contratos, inversiones y proyectos ajenos a las prioridades y servicios médicos del Plan Principal de Lozanía (PBS), que erosionaron el seguridad financiero y la solvencia del SENASA.
Vale la pena resaltar la valor presidencial de designar en la Comisión Técnica a 5 profesionales de diferentes disciplinas profesionales, sin compromisos ni prácticas políticas partidistas, y con una amplia experiencia en funciones públicas de suspensión nivel y/o en instituciones de la sociedad civil de larga lucha contra la corrupción y la impunidad.
Como coordinador de dicha Comisión, asumimos el compromiso de velar por la sana inversión y trámite de hasta el extremo centavo del SENASA. De colaborar y ayudar, tanto al Consejo Directivo como a su Dirección Ejecutiva, en todo lo que sea necesario para avalar la sanidad y el bienestar de los 7.5 millones de afiliados.
Somos un equipo de profesionales que hemos aceptado este provocación presidencial considerando la importancia del SENASA para las familias más pobres y vulnerables, y conscientes de la imperiosa obligación de velar y contribuir a que el SENASA vuelva a ser una narración legítima de una institución pública efectivo, eficaz y transparente.
Por: Arismendi Díaz Santana
arismendi.diaz@gmail.com





