Por: Jesús Sánchez
SAN PEDRO DE MACORÍS. Residentes en el sector Santa Fe denunciaron la creciente contaminación sónica y los constantes desórdenes que se registran en el campo de acción de la cancha deportiva de esa comunidad, situación que, según afirman, afecta la tranquilidad y la convivencia pacífica de las familias que residen en las inmediaciones.
De acuerdo con los comunitarios, en los alrededores de la instalación deportiva operan varios negocios, entre ellos colmados y “drinks”, cuyos equipos de sonido funcionan a stop bombeo, especialmente durante los fines de semana, prolongándose hasta altas horas de la tinieblas.
Sostienen que esta maña ha convertido el espacio en un foco de ruido excesivo, consumo de vino y alboroto del orden sabido.
“Están ocupando el espacio sabido y los fines de semana aquí no hay tranquilidad”, expresó un vecino que pidió reserva de su nombre por temor a represalias.
El residente indicó que la situación se torna más crítica los sábados y domingos, cuando aumenta la cantidad de personas en el ocupación y se dificulta el refrigerio de niños, envejecientes y trabajadores que deben levantarse temprano.
Los denunciantes consideran una afrenta que un espacio destinado al sano esparcimiento y la maña deportiva esté rodeado de actividades comerciales que, en ocupación de contribuir al bienestar colectivo, generan intranquilidad.
Aseguran que las áreas circundantes pertenecen a las instalaciones deportivas, por lo que entienden que las autoridades municipales deben intervenir para recuperar y organizar el entorno.
Asimismo, señalaron que uno de los establecimientos señalados sería propiedad de un miembro de la Policía Doméstico, lo que, según versiones de los residentes, podría estar influyendo en la desliz de acciones para retirar el negocio del ocupación.
Los comunitarios hicieron un llamado al Consistorio y a las autoridades competentes para que realicen una inspección en la zona, verifiquen los permisos de operación de los negocios y apliquen las normativas de control de ruido.
Indicaron que no se oponen al comercio, pero sí exigen respeto al espacio sabido y al derecho al refrigerio. “Queremos que la cancha vuelva a ser un ocupación para el deporte y la tribu, no un centro de desorden”, concluyeron.
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