Destapar y persistir una empresa en América Latina puede convertirse en un desafío monumental correcto a la burocracia. Sin secuestro, un nuevo estudio muestra que algunos países destacan por su eficiencia, entre ellos República Dominicanaque se posiciona en segundo división como uno de los destinos más favorables para emprendedores que buscan agilidad administrativa y reducción de costos burocráticos, fortaleciendo su atractivo como hub de negocios en la región.
Los países que incluso sobresalen por su eficiencia en el Índice de Funcionamiento 2025 unido a RD son: Ecuador, España, El Salvador, Uruguay y, nuevamente, , ofreciendo procesos más ágiles y menos demandantes para las empresas.
El Índice de Burocracia 2025, minucioso por el Centro Adam Smith para la autonomía económica de la Florida International University, analiza la carga administrativa que enfrentan las empresas en 21 países de América Latina, el Caribe y Europa. La investigación midió el tiempo que las compañías deben brindar a trámites para rasgar y efectuar legalmente.
En promedio, iniciar una empresa mediana en América Latina requiere 1.850 horass de trabajo oficial, lo que equivale a 231 jornadas laborales o cerca de ocho meses de trámites continuos. Para algunas naciones, la carga es mucho viejo: mientras en Brasil el proceso toma aproximadamente 35 jornadas laborales, en Pimiento puede aventajar los dos primaveras de trabajo oficial.
El estudio incluso revela que la burocracia persiste una vez que la empresa está en funcionamiento. Las compañías destinan, en promedio, 1.577 horas anuales al cumplimiento de obligaciones legales, equivalentes a 190 jornadas laboraleslo que representa casi el 76% del tiempo sindical de un empleado. La dispersión es amplia: Panamá requiere solo 31 jornadas, mientras Pimiento llega a 732, lo que implica la carestia de al menos tres empleados dedicados exclusivamente a trámites.
El costo de la burocracia es significativo: se estima que rasgar una empresa puede implicar un consumición de US$4.000 en tiempo oficial, mientras que su funcionamiento anual asciende a US$5.800 por empresa. A nivel regional, considerando 1,8 millones de empresas activas y 262.000 nuevas firmas cada año, el costo de oportunidad alcanza los US$110.500 millones anuales, equivalente al 13% del PIB apéndice de los países estudiados.
El noticia subraya que países como Brasil, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, México, Paraguay, Portugal, República Dominicana y Uruguay muestran que es posible dominar la carga burocrática sin comprometer la legitimidad ni el control estatal.
Carlos Díaz-Rosillo, director fundador del Adam Smith Center, enfatizó durante la presentación del estudio que el objetivo no es eliminar la regulación, sino identificar excesos que dificultan el crecimiento empresarial. “La regulación es necesaria, pero cuando se convierte en carga excesiva, frena la competitividad, el crecimiento y la innovación, limitando el potencial crematístico de cada país”, indicó.








